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La fe religiosa también es presa del temor a contraer la influenza. "La paz sea contigo", dijeron esta mañana los feligreses, pero esta vez ya no se dieron la mano en señal de hermandad como acostumbraban, sino una leve inclinación de cabeza, al estilo oriental y nada más. Sin contacto físico. No fuera ser que se contagiaran.
El padre Ángel, que oficiaba la misa de las 09:00 horas dedicó su sermón a hablar de la influenza, el mal que ya había cobrado hasta el jueves 14 vidas y les recomendó, siguiendo las indicaciones de las autoridades, que mejor cumplieran con el rito del "saludo de paz" de lejecitos, sin darse la mano ni saludarse de beso.
El temor de contagio priva este viernes las conversaciones de los capitalinos y sus actividades cotidianas también se han visto en cierto modo alterados, pues ante la suspensión de clases en las escuelas públicas y privadas, en todos los niveles, madres y padres de familia han tenido que encargar a sus hijos con familiares o amigos, o de plano llevárselos a sus centros de trabajo.
Esa vida cotidiana de los capitalinos también llegó a los templos católicos, como la parroquia la Asunción de María, en la unidad Alianza Popular Revolucionaria, en Coyoacán, donde el padre Ángel recomendó seguir las instrucciones de las autoridades de salud para evitar el contagio por influenza, y empezó por poner el ejemplo entre su feligresía pidiéndoles que no se saludaran, que evitaran todo contacto físico, que estuvieran atentos a cualquier síntoma, y que por favor, no se saludaran de beso.
Con ese mensaje se retiraron los parroquianos esta mañana del templo, donde por cierto, se ha colocado un singular anuncio que también es signo de estos tiempos:
"Dios te llamará hoy, pero no por celular. Apágalo".
Así se vive la fe en tiempos de la influenza y el celular.
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