El mundo sufrirá este año la recesión más profunda desde la Segunda Guerra Mundial, con una contracción económica del 1.3% , debido a la crisis que aún consume a los mercados financieros, según un informe del Fondo Monetario Internacional (FMI) publicado hoy.
El organismo bajó su previsión de crecimiento para todos los países grandes, en una muestra del carácter planetario de la crisis, y en algunos casos las correcciones con respecto a sus augurios de enero fueron espectaculares.
Por ejemplo, la economía de Alemania y Japón, muy dependientes de la exportación, se encogerá un 5.6% y un 6.2% este año, respectivamente.
Rusia perderá un 6% de su Producto Interno Bruto (PIB) y América Latina entrará en recesión de forma colectiva, incluidos los gigantes de la región, México y Brasil.
A Estados Unidos, el Fondo le augura una contracción del 2.8% en 2009 y un crecimiento nulo para el que viene.
En los tres meses que han pasado desde sus últimas previsiones, las cosas han ido de mal en peor.
Se ha sabido que el último trimestre del año pasado la actividad económica cayó en los países avanzados un 7.5%, una cifra "sin precedentes", según el Fondo, que cree que los datos de enero a marzo no son mucho mejores.
El gran lastre que pesa sobre el mundo es la precariedad del sistema financiero, que dura más que lo que el organismo había pensado posible.
"La prioridad mayor de la política en este momento es la reestructuración del sector financiero. Un avance convincente en este frente es la condición sine qua non para la recuperación económica", dice el FMI en su informe.
El organismo cree que los bancos estadounidenses y europeos necesitan 875 mil millones de dólares para recuperar el nivel de capital de antes de la crisis y casi el doble si se elevan las exigencias de reservas.
Los gobiernos tendrán que intervenir, quieran o no, a juicio del Fondo, pese a la creciente revuelta de los contribuyentes en muchos países en contra de rescatar a los bancos que han hecho tambalearse al mundo.
La visión del FMI para el 2010 tampoco es para echar campanas al vuelo. Pese a la gran magnitud del bajón este año, "el gato rebotado", como se conoce en el argot económico al efecto casi automático de repunte, saltará poco.
El Fondo prevé un crecimiento mundial del 1.9%, que considera "lento" en comparación con los parámetros de otras recuperaciones. Aventura esa baja cifra porque cree que pervivirán las "tensiones" acentuadas en los mercados financieros.
fllq