El ex candidato a la presidencia, Manuel Rosales, quien se encontraba en "la clandestinidad" para evitar el juicio "sin garantías" fruto de la "persecución del presidente Hugo Chávez", está en Lima, donde ayer oficializó su pedido de asilo, trámite que también realizó ante los gobiernos de Chile y de Colombia respectivamente.
El paradero de Rosales, actual alcalde de Maracaibo, era una incógnita desde hace semanas, hasta que ayer el propio canciller peruano, José Luis García Belaunde, lo confirmó ante la prensa.
"Está como turista y no sé en que fecha entró. Como turista puede quedarse hasta 180 días", explicó sin adelantar cual será la decisión del gobierno de Alan García, ante el pedido de asilo, presentado por el abogado de Rosales en Lima, el congresista Javier del Valle Riestra.
En Caracas, en tanto, el ministro del Interior y Justicia, Tareck El Aissami, aseguró que si Rosales no se presenta en los tribunales donde se le sigue un proceso por corrupción, "será un prófugo de la justicia y en consecuencia se activarán los mecanismos que se determinen para su captura internacional".
"Estamos ante una persona que está siendo sometida a la justicia venezolana por delitos comunes -como lo es el de presunto enriquecimiento ilícito- señalados claramente en la ley, no son delitos de naturaleza política. A partir de ahora es prófugo de la justicia", expresó el funcionario en una conferencia de prensa.
Tanto Rosales, como su entorno, siempre señalaron que el juicio que se le sigue no es justo y que todo "se trata de una persecución política del presidente Hugo Chávez para acallar a la oposición".
"La entrega de Rosales no sería ante la Justicia, sino ante el presidente Chávez que lo está persiguiendo", había dicho en la víspera Omar Barboza, dirigente de Nuevo Tiempo (NT), el partido de Rosales.
Ahora todos están a la espera de saber si el gobierno peruano procede al asilo o si deberá esperar sendas resoluciones de Chile y Colombia, donde también realizó las presentaciones.
cgb