Los obispos de Durango, Guadalajara, Mazatlán, Zamora, Huejutla y Yucatán negaron haber recibido amenazas por parte del crimen organizado, por lo que dijeron no temer por su vida ni necesitar protección especial.
En el marco de la 87 Asamblea Plenaria del Episcopado Mexicano efectuada en la Basílica de Guadalupe, el arzobispo de Durango, Héctor González Martínez, aseguró no temer por su vida.
Tras las declaraciones que hizo en torno a que Joaquín El Chapo Guzmán vive en Durango, el prelado dejó claro que hasta el momento la Procuraduría General de la República (PGR) no lo ha citado para declarar sobre la ubicación del narcotraficante.
Por su parte, el arzobispo de Guadalajara, Jalisco, el cardenal Juan Sandoval Iñiguez, refirió que en la Arquidiócesis que preside no ha habido amenazas, por lo que consideró que los jerarcas católicos no necesitan proteccion especial, "no lo sé, estamos en paz", dijo.
Mientras tanto, el arzobispo de Yucatán, Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, afirmó que nunca lo han amenazado, "ni como sacerdote ni como obispo, bendito sea Dios. En general ellos (los narcos) suelen respetar mucho a los hombres y mujeres consagrados porque somos representantes de Dios".
De igual forma el obispo de Mazatlán, Sinaloa, Mario Espinosa Contreras, indicó que tampoco ha sido amenazado, "al sur de Sinaloa no han sido muy fuertes las amenazas. En mi Estado no hemos tenido hechos que vengan a perturbar la seguridad de nuestros sacerdotes", dijo.
Refirió que en los tres años que tiene al frente de la diócesis, sólo un sacerdote sufrió un asalto en su casa, pero fue de la delincuencia común, no del crimen organizado.
Sobre si ha prestado servicios eclesiales a integrantes del crimen organizado, dijo desconocerlo, "que me dé cuenta no, pero puede ser que haya servido en alguna ocasion, me refiero a tandas de confirmaciones o que estén presentes en misa o fiestas patronales".
Por su parte, el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, Rogelio Cabrera López, expresó que hasta el momento tampoco ha recibido amenazas del narco, "gracias a Dios no en estos momentos. Estamos tranquilos allá".
Asimismo, el obispo de Zamora, Michoacán, Javier Navarro Rodríguez, dijo que en su ciudad mucha gente sufre de extorsiones, pero que no todos los casos tienen que ver con el narcotráfico.
"En Zamora, los sacerdotes y toda la gente recibe mensajes, en la ciudad, en la diócesis, mucha gente recibe llamadas telefónicas de extorsiones, de tal manera que ya no sabemos si son seis o 600.Conozco a gente que ha sido secuestrada y luego liberada y nada tiene que ver con el narcotráfico", expuso.
En tanto, el obispo electo de Huejutla, Hidalgo, Salvador Rangel, refirió que cuando fue sacerdote en Michoacán sólo supo de un caso en Cuitzeo en donde sí hubo amenazas telefónicas, pero no pasó a más.
Ademas dijo que tanto el gobierno de Michoacán como el de Guanajuato "nos han ofrecido sus servicios en dado caso de que lo necesitemos".
Los obispos manifestaron su apoyo al arzobispo de Durango y coincideron en que González Martínez deberá declarar ante las autoridades sólo si éstas lo citan, y voluntariamente, si el prelado lo considera necesario.
fml