Un equipo de francotiradores de las Fuerzas Especiales del Ejército mexicano vigiló el aterrizaje del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en las instalaciones del Campo Militar Marte.
Los francotiradores ocuparon sus posiciones en las azoteas de los hoteles Intercontinental, Marriott, Nikko y la parte alta del Auditorio Nacional.
Desde ahí hombres con trajes negros y binoculares seguían de cerca el aterrizaje del presidente de Estados Unidos al campo militar.
En ocasiones, los militares de élite se ocultaban en las azoteas, para evitar ser fotografiado y filmados por la prensa.
El presidente Obama llegó a bordo del Marine One, y fue escoltado por tres helicópteros que trajo la marina estadounidense.
El acceso principal que lleva a las instalaciones del Campo Marte, fue resguardada por elementos del Estado Mayor Presidencial y un centenar de efectivos de la Policía Federal, quienes con vallas metálicas cerraron la entrada que da a Paseo de la Reforma.
Por esta entrada, agentes del Servicio Secreto ingresaban en camionetas negras a las instalaciones militares.
En los edificios colindantes al Campo Marte, empleados de las oficinas se asomaban desde los balcones y azoteas de sus edificios para ver la llegada de Obama al Campo Militar.
La seguridad en este punto fue extrema, militares con vehículos artillados y policía federal realizaron patrullajes constantes en la zona.
Ante tal despliegue de seguridad, llamó la atención de más una decena de personas que se congregó detrás de las vallas metálicas para ver el aterrizaje del Marine One y llevarse el recuerdo en su celular.
Una persona de la tercera edad portaba un letrero que decía "Welcome Mr. Obama"
Minutos después que aterrizará el Marine One a la sede militar, una valla de motociclistas y patrullas de la Policía Federal escoltó al presidente Obama y a su comitiva a la Residencia Oficial de Los Pinos.