Ramón Aguirre, director del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (SACM), insistió en que se requieren 50 mil millones de pesos para llevar a cabo obras que garanticen el abasto de agua a futuro en el Valle de México y urgió a las áreas financieras de los gobiernos federal, del estado de México y de la capital del país, a que se pongan de acuerdo para liberar esos recursos y calendarizar dichos proyectos.
Durante una conferencia, el funcionario aseguró que con la Conagua y el gobierno mexiquense ya están pactados 16 proyectos a realizarse a largo plazo que garantizarían el abasto del vital líquido, como la reparación del Sistema Cutzamala, el inicio de la cuarta etapa del Sistema Cuztamala, la habilitación del acuífero de Tula y la operación de dos plantas potabilizadoras de aguas residuales.
Sin embargo dijo que las áreas de los gobiernos estatales y federal, encargados de liberar los recursos, deben liberarlos ya para empezar dichos trabajos, que podrían eventualmente concluir en el 2015.
Como lo dijo ayer Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno capitalino, Ramón Aguirre insistió en que es necesario un acuerdo tripartita para combinar recursos del DF, el estado de México y la federación, a fin de enfocarlos en el abasto del agua, el drenaje y el saneamiento de aguas residuales.
Ramón Aguirre ofreció una conferencia a un par de horas de que funcionarios de la Conagua presentaran su pronóstico de lluvias para el 2009 y advirtieran que esas precipitaciones no alcanzarán para llenar las presas del Sistema Cutzamala, ante lo cual es previsible una ampliación de los cortes mensuales de agua.
Sobre esto, Ramón Aguirre dijo que será hasta junio y como parte de un pacto con la Conagua cuando se decidirá si los cortes al suministro de agua se amplían más allá de dicho mes.
El funcionario capitalino descartó así que la Conagua pueda tomar una decisión unilateral sobre más cortes, pues insistió en ese pacto con la federación, el cual contempla que nuevas decisiones sobre el tema deben sustentarse en aspectos técnicos.
Aguirre también rechazó que la ciudad enfrente un severo problema de fugas de agua y argumentó que la diferencia entre el caudal recibido y el reporte de consumo obedece a que hay líquido no facturado, ya sea por submediciones o tomas clandestinas.
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