Aviso Oportuno inmuebles | empleos | vehículos | varios
Buscar en:
EL UNIVERSAL
El Universal
 
México

Canonizados por el pueblo
Los santos no reconocidos por la Iglesia están en la periferia pero forman parte de la geografía de la piedad popular; representan la concordia entre la nueva religiosidad y las rancias liturgias

Imprimir | Envíar |
Comenta la nota
Adolfo Castañón
El Universal
México, DF Viernes 10 de abril de 2009
 

En un país como  México,  los dioses en el  destierro,  para  decirlo con la  voz del poeta alemán Heinrich Heine, están  al  acecho.  Los ídolos  se insinúan detrás de los altares, las basílicas se montan sobre las pirámides, y  debajo y  sobre el  calendario  cristiano con   sus  santos y  santorales, sus días de guardar y  sus días enmascarados, bajo las fiestas civiles subyacen  y  se yuxtaponen los calendarios mágicos y  rituales de los  antiguos cultos  prehispánicos.

La   profundidad con que se arraiga el culto  a la Virgen  de  Guadalupe —antigua Señora  Tonatzin— gravita en torno a una incandescente ambigüedad.  Al  aliento florido de rosas de la  Virgen  de Guadalupe lo impregna de incienso  copal  el  soplo hechicero  de la Tonatzin.

La  santidad  en  México está desgarrada, abierta en  canal, como para un sacrificio,  a una piedad  pululante, popular y tribal que viene, inmemorial,  de confines recónditos. Figuras como la del  Santo  Niño  de  Atocha, el  Santo Señor  de Chalma, cultos como  el  de San  Judas, el  de la Mano Poderosa o el del  Jesús  del  Gran  Poder  mueven multitudes dentro del perímetro  de la Iglesia  instituida. A  este paisaje  milagroso y  milagrero, que ya hace   de  nuestra parva  República una  suerte de  parque temático de las potencias  espirituales,  se ha  de añadir el  que trazan,  a la manera  de otra suburbia  imaginaria y  a la par  histórica,  las cifras de  otras figuras  de la devoción popular  como la  de la india mazateca María  Sabina  —personaje, por cierto,  que debería  estar  más presente en la historia  de nuestra  literatura y  en particular  de nuestra lírica— o la del santo  de los  narcocomerciantes,   Jesús   Malverde.

Estos personajes heterodoxos  si  bien prosperan  en la periferia  van  constituyendo  espacios clave de la  geografía  de la piedad popular,  y pasan  a ser  sinónimos  de concordia y  de diálogo  entre la nueva religiosidad que transcurre entre fronteras  virtuales  y  Facebook y las rancias liturgias de la doctrina  adquirida. Cabe, de todos modos, hacer  matices,  aun  ahí, y distinguir  entre las figuras que tienen o dominan palabra  y  aquellas que sólo se  expresan mediante hechos y  actos.

La santidad  no  está nunca lejos  de la historia —y  menos  de la geografía—.  Todo  culto tiene un  lugar,  responde  al geomagnetismo  de determinada latitud.  Nuestro país-pirámide, nuestro continente nacional mexicano está  sembrado de túmulos y zigurats,  de montes, montañas y  barrancas  hasta  el  punto de que,  al preguntársele a  uno de nuestros   más eminentes arqueólogos cuántas  zonas arqueológicas  tiene  México, respondió nuestro  querido maestro  Eduardo  Matos: sólo  una... 

En  términos históricos,  por otro  lado, los territorios  llamados  mexicanos han  estado  a lo largo y  ancho de los últimos  dos  siglos   en  continua disputa y querella. México, tierra prometida,  santuario,  es   y  ha  sido también como otras tierras  santas y  sagradas objeto  de  discordias  y  disputas enconadas,  crónicas,  inveteradas.

Uno de esos  episodios fue el  del conflicto religioso  bautizado   acertadamente por el historiador franco-mexicano  Jean Meyer  como cristiada. Tal  designación recubrió,  ennobleciéndola, y por  así decir  salvándola, una porción amplia del  suelo  y el  subsuelo histórico de  México. Ese  movimiento  de  origen  campesino y  rural  dio  pie  a la  aparición  de mártires, testigos de su  fe,  sacrificados y  ejecutados  por las armas entonces autorizadas. Muchos años después muchos de ellos  serían  reconocidos como santos o candidatos  a  santos  por la Iglesia.

Pero  hubo otros  sacrificados,  en el  otro  bando,  en los  otros  bandos a quienes el movimiento generoso  del  perdón   y la  salvación instituida no ha  tocado.  Entre esos caídos  están  los  anónimos a  quienes la  piedad popular pone  flores y  cruces  a la  vera de los  caminos en  que han  caído  víctimas  de esa otra guerra  vergonzosa que representan los  accidentes de tránsito.

Estos hechos pueden  abrir  los ojos  del observador sobre  la ambigüedad  histórica de una  categoría  —la  de los  santos— que  en  México tiene cédula y   fecha en la Fiesta  de  todos  los Santos, fiesta de la muerte y  de la vida que expone hasta  qué punto en  México  se encuentran  en  constante  movimiento y  acomodo las fuerzas que dan  forma a los rumbos sigilosos del país llamado  como la ciudad llamada a su  vez como un grupo  de familias —los mexicas, de quienes nos  pretendemos en parte herederos,  en  parte rehenes.

Cierto  y desierto.   La  canonización sólo puede ser objeto y materia de la burocracia  religiosa, pero  el hecho de que prosperen y pululen alrededor  o fuera de ella otras figuras de santidad llama la atención sobre la existencia de redes subyacentes o latentes  de farmacias espirituales  e ideológicas alternas que, por el solo hecho  de existir, llenan  un  vacío,  cumplen una o  varias   funciones,  satisfacen hambres desde  un  plano  oblicuo.

En otros países de  esta  región —como por ejemplo Venezuela  o la República Dominicana— la dualidad del héroe o del jefe político, la ambigüedad del culto y devoción  a figuras  civiles o militares embebidas  de carismática  energía es aceptada y aceptable como  un dato de geográfica  índole.  Del  mismo modo  que hay  maracuyás, se han  dado  los  cultos a Bolívar  o a Trujillo, cuyas  figuras gravitan  en  los rituales  de la  santería y  a las veces  en  la  morada precaria  del  más  pobre.  Algo  similar sucedió  con Napoleón  Bonaparte y,  entre nosotros,  las leyendas  de  Francisco Villa  y  de  Emiliano Zapata se acrisolan y  transmiten,  como la del Cid,  Rodrigo  Díaz de  Vivar, en  la  forma retórica consabida de la tradición  oral popular. 

Incluso  los héroes  de la Reforma liberal   son objeto, si no de culto,  al  menos sí de calendarios con claro propósito  didáctico. 

Estas  cifras de la  devoción, estas cantidades hechizadas para evocar la voz órfica de José Lesama Lima pautan las horas del reloj adentro en el almanaque nacional. Y así, más allá de la espuma de los días que propone adoraciones tan espurias como efímeras, el lenguaje mismo se despliega como un campo santo de la celebridad y de la santidad, transformando en nombres de objetos —objetivando, verificando— los nombres propios: así tenemos un hidalgo, un napoleón, un sambenito, una guillotina, leche pasteurizada...

Desde luego, en ese horizonte está la toponimia que ha sabido llamar a este mundo nuevo —América— con la denominación de uno de sus primeros cartógrafos, Américo Vespucio, y a muchos en sus países con sus apelativos de sus figuras heroicas: Colombia derivada de Colón, Bolivia de Bolívar, para no hablar en México de ciudades y estados como Guerrero, Quintana Roo, Ciudad Juárez, toponimias todas hechas al parecer para arrancar una sonrisa al dios Hermes, cuyos sacerdotes consignaban que lo que está en los cielos copia o transcribe lo que yace por los suelos. Y así, al infinito viceversa.

Escritor, premio Xavier Villaurrutia 2008



Comenta esta nota
Crea comunidad. Comenta, analiza, critica de manera seria. Mensajes con contenido vulgar, difamatorio o que no tenga que ver con el tema, serán eliminados. Lee las normas | Políticas de uso | Políticas de privacidad
 
 

PUBLICIDAD






DIRECTORIO | CONTÁCTANOS | CÓDIGO DE ÉTICA | PUBLICIDAD | AVISO LEGAL | MAPA DEL SITIO | HISTORIA | ESTADOS FINANCIEROS
EL GRÁFICO | MINUTO X MINUTO | EL MUNDO | MÉXICO | ESTADOS | DF | FINANZAS | SOCIEDAD | PYMES | DEPORTES | ESPECTÁCULOS | CULTURA | ESTILOS | CIENCIA | COMPUTACIÓN | MENÚ | AUTOPISTAS | DESTINOS | SALUD | TU DINERO | GUÍA DEL OCIO | DISCUSIÓN | MULTIMEDIA | VIDEOS © 2000 - 2009
Todos los derechos reservados. El Universal Compañía Periodística Nacional. De no existir previa autorización, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos.
EL UNIVERSAL | aviso-oportuno.com.mx | AGENCIA INTERNET | CONEXIÓN TV | CONEXIÓN RADIO | VE FUTBOL | tVa | EL UNIVERSAL EN YOUTUBE | CIRCULO UNIVERSAL | EL UNIVERSAL MÓVIL | LÉENOS EN RSS