El Banco de Inglaterra mantuvo el jueves inalterada su tasa de interés preferencial en el 0.5%.
La decisión había sido ampliamente anticipada por los economistas. Es la primera vez que el banco central la ha mantenido inalterada desde que comenzó a reducir el precio del dinero en octubre para fortalecer la economía británica ante la recesión económica mundial.
Los economistas creyeron que el banco se mostraría contrario a efectuar más reducciones antes de calibrar el impacto del abaratamiento del dinero en estos momentos.
Además, creen que una nueva reducción podría haber tenido un impacto negativo en los bancos con problemas económicos y por ende su predisposición a girar préstamos.
En las últimas semanas hubo indicios de que la recesión podría haber tocado fondo en Gran Bretaña.
El banco central británico indicó además que sigue comprometido a mantener su programa de inyección de fondos en el sector bancario, mediante el cual puede comprar hasta 75.000 millones de libras de bienes financieros a los bancos comerciales y empresas con la esperanza de que utilicen el dinero para descongelar el crédito y gastar.
El programa fue anunciado a fines del mes pasado, y la declaración del jueves al parecer tuvo como fin disipar los temores de los inversionistas de que el banco podría abandonarlo.
Destacó que hasta ahora ha comprado sólo bienes morosos por 26 mil millones de libras, y agregó que piensa utilizar otros dos meses para completar el programa.
Aunque popularmente el concepto es conocido como "imprimir dinero", el proceso permite comprar obligaciones gubernamentales y bonos empresarios, que son pagados depositando los fondos en las cuentas de las reservas bancarias, lo que equivale a la creación de dinero nuevo al aumentar la capacidad del circulante.
Mediante este novedoso programa, es la primera vez que en tiempo modernos Gran Bretaña ha recurrido a la medida, después que una serie de reducciones de las tasas de interés las dejaron casi en cero, por lo que el banco se vio en la necesidad de encontrar otro mecanismo con el que apuntalar la economía dada la renuencia de empresas y consumidores a gastar.
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