La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que cada año mueren, de manera prematura, dos millones de personas en el mundo por la polución, alertó Carolina Neri Vidaurri, investigadora del Centro de Ciencias de la Atmósfera (CCA) de la UNAM.
En un comunicado dijo que incluso concentraciones relativamente bajas de ozono, partículas y contaminantes conexos pueden tener efectos importantes en las vías respiratorias y cardiacas, particularmente en los países en desarrollo.
Consideró que las mediciones de la calidad del aire son una buena estrategia para emitir alertas tempranas y controlar el peligro ocasionado por las partículas atmosféricas.
Además, recalcó que a medida que las ciudades se expanden, la degradación del aire afecta a más personas, y la mitad de la población del orbe vive en grandes metrópolis que carecen de sistemas para vigilar adecuadamente el enrarecimiento del ambiente.
En ese sentido, Víctor Magaña Rueda, también investigador del CCA, indicó que la composición de la atmósfera no es la misma de hace 100 años porque las emisiones por la quema de combustibles fósiles han alterado el ambiente y en cada inhalación se introducen partículas dañinas al organismo.
Al participar en el encuentro "Día Meteorológico Mundial. El tiempo, el clima y el aire que respiramos", resaltó que todas las actividades humanas tienen el suficiente potencial como para perturbar la composición química del ambiente, fenómeno que deriva en problemas de salud y climáticos.
Expuso que uno de los fenómenos que despejan de manera notable el aire del valle de México es el denominado "norte", que consta de circulaciones de escala sinóptica que producen fuertes vientos.
A su vez, Agustín García, académico del CCA, apuntó que los contaminantes atmosféricos se clasifican en dos categorías: los "de criterio", que sirven para conocer la calidad del aire en determinada región y los "tóxicos atmosféricos", sustancias cancerígenas como benceno, formaldehído, asbesto, carnio y cromo.
Mencionó que sustancias de este tipo tienen efectos negativos en la salud. El ozono por ejemplo, provoca disminución en la capacidad pulmonar; el plomo daña el sistema neuronal, y otras partículas afectan el sistema cardiaco y vascular.
mma