La Ley de la muerte asistida "es suicidio asistido, es la eutanasia, pues tiene el mismo efecto" ; se trata de omisión por una "falsa compasión" de familiares, médicos y legisladores, acusó la bioeticista Veronika Montiel Boehringer.
"Una cosa es que yo diga ¨qué les parece si eliminamos a los pacientes que tienen dolor y así ya no tenemos problemas?, es como si alguien de algún partido político haga la propuesta de eliminar la pobreza eliminando a los pobres" , añadió.
La doctora en bioética y directora de la Escuela de Medicina de la Universidad de Ensenada, Baja California, externó: "sería muy pobre que los médicos termináramos diciendo que se mueran todos los discapacitados porque así ya no habrá problema" .
En el marco del VIII Congreso Internacional Vida y Familia titulado "Mentiras globales" , que se celebra en esta ciudad, Montiel Boehringer presentó el libro "Retirar la alimentación e hidratación, problema bioético en el paciente vegetativo permanente" , y lamentó la indiferencia de muchos sectores en este tema.
Refirió que en Bélgica y Holanda se invierten 500 dólares para adquirir un paquete para el suicidio asistido, mientras que tener un paciente anciano cuesta 100 dólares diarios; entonces, ¿qué le conviene al Estado convencer?, cuestionó.
La ley facilita ese actuar, pues "no me ensucio las manos como médico porque no te lo voy a inyectar, pero te voy a decir cómo hacerlo y bajo la lógica eutanásica; todo el aparato de salud lo usa para promover el suicidio asistido" , insistió la especialista.
Montiel Boehringer también criticó el uso confuso y ambiguo de los términos que describen diferentes entidades; muerte cerebral como muerte de la persona; proposición de la muerte cortical como criterio de muerte porque ya no existe la persona.
"Falta la formación en valores, conocimiento, responsabilidad" de la sociedad en general, para evitar que este tema se banalice, comentó la especialista.
Durante esta presentación una persona identificada como Mariela Rubio contó su experiencia como paciente de un coma que duró seis meses; por lo que llamó a los familiares de alguien que se encuentra dormido, a luchar por la vida.
vsg