La vergüenza y el miedo tienden a silenciar a los niños que están siendo hostigados, por eso la importancia de que exista una herramienta que indague en la realidad del matonaje a nivel individual y del colegio.
Valdivia supo del último caso mediático de bullying en Chile. Un estudiante de intercambio dio un puntapié en la espalda a una alumna, ocasionándole lesiones en la rodilla y la pérdida de un diente. El adolescente alemán (16 años) dice que reaccionó violentamente a un acoso sistemático de parte de su compañera.
Si eso se comprueba, él pasaría a ser parte del 10,7% de los estudiantes chilenos que declaró haber sido víctima de acoso en el colegio en la Segunda Encuesta sobre Violencia en el Ámbito Escolar 2007 del Ministerio del Interior. Y de ellos, apenas el 12,6% se lo contó a un amigo, el 8,8% lo comentó en su casa y el 5,9% se lo relató a un profesor.
Cifras que muestran que el niño intimidado no se atreve a socializar su problema. "Él está entrampado en una situación muy agresiva, que le provoca sentimientos tan invalidantes que siente que no tiene salida e, incluso, que se merece lo que le pasa", dice la psicóloga Pilar Bustamante, especialista en el tema de la Clínica Santa María.
Silencio que asumen los niños intimidados en todo el mundo. Por eso es que la psicóloga inglesa Michele Elliot, creadora del sitio www.kidscape.org.uk, diseñó un test para detectar tanto a los niños que son víctimas de acoso como el nivel que tiene este problema en el colegio.
"Desarrollamos estas preguntas sobre la base de años de estudio, que comenzaron con una investigación de adultos que habían sido intimidados cuando niños y vimos el daño que ellos reportaban", explica la psicóloga sobre este cuestionario incluido en su libro "Intimidación".
El texto, editado en Chile por el Fondo de Cultura Económica, incluye estudios de 16 investigadores ingleses que revisan el fenómeno del bullying, además de entregar pautas para prevenir y enfrentar el tema a tiempo.
Plan completo
"En todos los colegios se debería entregar este cuestionario a los alumnos para conocer el verdadero alcance de la intimidación y cómo está afectando a los alumnos", dice la psicóloga, quien añade que en Inglaterra han tenido "muchos suicidios de niños de hasta 11 años, que sufrían de intimidación encubierta y que nadie detuvo".
En Chile, el caso de Pamela Pizarro, una escolar iquiqueña de 13 años que no soportó las burlas y amenazas de sus compañeras de curso y se suicidó (en 2006), es un ejemplo de lo mismo.
El test es la primera etapa de un plan completo de intervención que incluye analizar los resultados de la encuesta con todo el personal de la escuela, además de formalizar un acuerdo con los estudiantes sobre los comportamientos que no serán tolerados ni en la sala ni en el colegio. Al final, las reglas se convierten en un contrato que todos firman y juran respetar.
"Todas estas sugerencias han sido probadas y recomendadas por los profesores y los padres. Algunas funcionan mejor en unas escuelas que en otras, pero todas las que se mantienen han tenido éxito y se espera que los profesores tomen sus opciones".
Cuenta de un colegio en el que los "matones" tenían "casi" tomado el control.
"Creamos consejos escolares y cada niño llenó un cuestionario anónimo para decir dónde ocurría el acoso. Así los profesores pudieron atrapar a los matones". Y cuando éstos perdieron poder, sus seguidores se alejaron "porque lo hacían para no ser víctimas, no porque les gustara".
"Yo ocuparía el test de todas maneras, pero como un diagnóstico inicial", dice el psicólogo Felipe Lecannelier, quien junto a su equipo del Centro de Estudios Evolutivos e Intervención en el Niño, de la U. del Desarrollo, elaboró un plan para prevenir y enfrentar el acoso escolar.
Sin embargo, agrega, para hacer un diagnóstico que dé paso a una intervención, se requiere de un trabajo más largo y profundo.
"Nuestra experiencia después de aplicar el cuestionario que nosotros diseñamos a ocho mil niños es que a ellos les cuesta hablar del tema. Por eso, nuestro índice más confiable, hasta ahora, es el niño que habla como testigo, porque cuando lo hace y dice que es testigo, el porcentaje de bullying aumenta".
Lo importante, dice, es que los colegios se abran a reflexionar sobre este problema. "No es un tema marginal. Está aumentando y debe ser abordado por los adultos", concluye.
cgb