Empresas mexicanas producen dispositivos que ocultan las placas de los vehículos para evitar que el radar de velocidad capture la imagen del auto y se levante la multa por exceso de velocidad.
El dispositivo "Plate Flipper" ("Placa Aleta", por la manera en que el dispositivo desliza la placa) tiene un costo de mil 600 pesos y se ofrece en locales comerciales de la Colonia Noche Buena, en el DF, con el eslogan "Súbase al segundo piso y pise el acelerador", en la colonia Noche Buena de la Ciudad de México. En la web lo ofrecen con la leyenda “Quieres evitar ser multado por los radares de velocidad!! Prueba el Plate Flipper”, y colocan los dispositivos para que los conductores de autos y motos los activen con un botón y giren la matrícula para ocultarla.
EL UNIVERSAL cuestionó a sus lectores acerca de la compra de dicho dispositivo, algunos creen que es una buena idea para evitar las multas excesivas, otros lectores proponen que la ciudadanía sea más responsable y consciente de las reglamentaciones para así evitar
accidentes, "necesitamos cultura vial", comentan.
"Creo que mejor respetamos el reglamento de tránsito, a la vez respetamos la vida de terceros, la vida de nuestra familia y la de nosotros mismos, y tan-tan se acabó el problema y el gasto en ese tipo de aparatos", expresa César A.
Por su parte, el señor Escandón comenta que "los radares nunca son infalibles, además de que sus multas son completamente manipulables, hace poco me llegó una multa por alta velocidad, pero el punto es que nunca circulo en el segundo piso, de hecho el carro de la foto no es el mío, ya que van cuatro personas pero yo manejo solo. En lugar de limitar las velocidades, deberían de mejorar las vialidades para circular más rápidamente como en los países del primer mundo, donde la velocidad en estas vías es de 110 km/h. Recordemos que la velocidad no mata gente, lo que mata es la torpeza."
Los lectores también coinciden en la necesidad de mantener las vialidades en buen estado, reencarpetando con material adecuado y no sólo "tapando" los baches.
"Definitivamente sí lo compraría. Tenemos una cultura en la que las fallas en el diseño de nuestras avenidas, que se dan por incompetencia, corrupción e impericia técnica de los ingenieros que desarrollan los proyectos, se solapa limitando la velocidad de la circulación, situación que lo único que logra es que nuestra velocidad de desplazamiento sea de menos de 14 km/hora, propiciando costos brutales en términos económicos y ambientales, y afectando la calidad de vida de los capitalinos. Los accidentes en esta ciudad no son por exceso de velocidad, sino por mal estado de las vías, malos señalamientos, o que los conductores vengan bajo efecto de alcohol o enervantes. Hay que dejar de solapar las cochinadas de avenidas, exigir que se encarpeten con concreto, para activar la economía y que una calle se encarpete para 40 años y no para seis meses", asegura Adrián Nava.
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