La Feria del Libro de Leipzig, hermana de la mayor del mundo en el sector, la de Frankfurt, cerró hoy sus puertas con una lección de creatividad y optimismo, con lo que intentó que la literatura no se viera afectada por la acuciante crisis financiera internacional.
Pese a la reducción del número de expositores que acudieron este año al evento celebrado en la ciudad oriental alemana (dos mil 100 expositores de 38 países, frente a las más de dos mil 200 de 40 naciones de 2008), el mercado editorial se muestra estable pese a la crisis, destacó el director de la feria, Oliver Zille, al hablar del "mensaje positivo de esta primavera".
Y es que, según Zille del sector de las "bellas letras" y de los libros especializados desembarcaron todas las editoriales grandes en Leipzig, además de numerosas pequeñas, que incluso ampliaron su superficie de exposición, que ocupó en esta ocasión 63 mil metros cuadrados.
A ello contribuye la confianza de las editoriales en la fuerza de comunicación de la feria, la cual "puede dar impulso y apoyo al sector, incluso en tiempos de dificultades económicas", destacó el director del evento al añadir que "el sector enfrenta la crisis con optimismo y creatividad".
Y lo hizo apostando por los lectores más jóvenes y un programa plural: más de mil 900 actos en los que participaron mil 500 autores, 200 de ellos internacionales, que se llevaron a cabo desde el pasado 12 de marzo, con el fin de celebrar los 20 años de la revolución pacífica en Alemania, que culminó con la Caída del Muro de Berlín.
Se considera que todos los grandes debuts del mundo literario estuvieron en Leipzig: nuevas novelas nacionales e internacionales, así como numerosos ensayos.
Entre otros, pasaron este año por Leipzig escritores de renombre nacional como los alemanes Julia Franck, Wilhelm Genazino, Günter Grass o Alexa Hennig von Lange, así como de fama internacional, entre ellos T. C. Boyle, Peter Esterházy, Gyorgy Konrád, Geert Mak, Kiran Nagarkar, Olga Tokarczuk, David Lodge, John Griesemer, Petros Markaris o Jonathan Stroud.
La edición de este año tuvo varios protagonistas: los programas dedicados al libro electrónico y el sonoro, la educación infantil y juvenil, la joven literatura alemana o la del centro y el este de Europa siguieron ampliándose en esta ocasión.
Con el lema "Leipzig lee", el espíritu del recinto de exposición salió a las calles de esa ciudad alemana, posibilitando el encuentro directo con jóvenes autores y editoriales alemanas.
vrs