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El Foro Sol no perdona. Un error en un lanzamiento y éste terminará seguramente alojado detrás de la barda.
Es por eso que en un juego donde no hay opción más que el triunfo o el amargo adiós, es necesario contar en la loma con un lanzador que sepa de los peligros que esconde el inmueble de Iztacalco. Y si el pítcher en cuestión, además de ese conocimiento, cuenta con talento, se goza de un panorama ideal.
Jorge Campillo tiene ese currículum en su carrera y en su brazo derecho recaerán gran parte de las esperanzas de México de alcanzar la segunda fase. Un triunfo les otorga su pase de abordar rumbo a San Diego, un descalabro, sólo podría etiquetarse como fracaso.
Vinicio Castilla, timonel de la novena verde, está confiado en que el tijuanense podrá hacer el trabajo: "Tenemos una reunión para definir el plan de pitcheo para mañana (hoy), pero te lo confirmo: abre Campillo", señaló el ex toletero oaxaqueño durante el entrenamiento de México. "Ojalá y nos pueda dar esas cuatro o cinco entradas que nos coloquen en buena posición".
Cuatro o cinco entradas ante Australia serían bienvenidas, luego de la exhibición de 17 carreras con 22 hits que tuvieron contra México el domingo.
"Se le puede ganar a quien sea, es cuestión de jugar en equipo y hacer las jugadas", comentó el lanzador Óliver Pérez, quien de paso calificó la derrota con Australia en el primer duelo como "una valiosa lección".
Campillo Hidalgo, pese a no atender a la prensa y excusarse sin presentarse a la conferencia programada, debe estar confiado en que podrá con el trabajo. Su experiencia así lo avala.
Durante sus ocho temporadas en la pelota mexicana, defendiendo la franela de los Tigres, visitó el Foro Sol en cuatro de ellas, siempre con buenos resultados, los que eventualmente lo catapultaron a las Grandes Ligas al ser firmado por Seattle.
Una vez allá, la salud le dio la espalda, sufriendo una severa lesión en el codo que requirió la temible cirugía de Tommy John (trasplante de tendón), tan sólo dos entradas después de haber debutado en Grandes Ligas.
Un largo año de rehabilitación, la poca confianza depositada en él, y Jorge estaba en el limbo. Dos años después, Atlanta, el equipo que lo había firmado originalmente en 1996, salió al rescate 11 años más tarde.
Campillo mostró salud y el talento que lo había llevado a un récord de 45-29 en la Liga Mexicana. Con los Bravos tuvo récord de 8-7, con 3.91 de carreras limpias y 107 ponchados, lo que le llenó el ojo al legendario mánager Bobby Cox, quien lo tiene contemplado ahora como relevo largo, pero ello sólo si Tom Glavine se mantiene sano, de lo contrario, volvería a abrir.
Pero hoy, más valioso que sus números, será su experiencia de cuatro años lanzando a la altura de la capital.