La 81 edición de los Oscar ya es historia tras un fin de semana frenético lleno de glamour y nervios que dejó muchas anécdotas, como cuando Penélope Cruz reveló lo pequeña que se sentía al pisar Los Ángeles por primera vez.
"Estaba en el coche el otro día y pensaba en la primera vez que llegué a Los Angeles y no conocía a nadie; me sentía sola y me daba miedo, pero estaba preparada para la aventura preguntándome... qué iba a ocurrirme?", comentaba la joven española a un grupo de medios españoles, antes de la ceremonia, que admitió sentirse "agobiada".
"Esto es algo grande y no quiero minimizar la experiencia", explicó. "Vivir esto me trae muchos recuerdos de cosas que me han pasado desde que decidí ser actriz a los 16 años, es maravilloso para mí tener esta experiencia sin necesidad de ganar", aseguró la madrileña.
Pero ganó e hizo historia, al convertirse en la primera mujer española en alzarse con la estatuilla dorada, por su personaje de María Elena, diseñado por Woody Allen, guionista y director de Vicky Cristina Barcelona.
Cruz tenía miedo de que María Elena, una mujer extrema y enamorada que no logra vivir sin su amor, José Antonio (Javier Bardem), de quien se divorció tras un intento fallido de asesinarlo, cayera en el estereotipo de mujer desequilibrada.
"Todavía quedan algunas así, pero no sólo en España", dijo Penélope.
"Yo a Woody le preguntaba si no me estaba pasando, si no era demasiado histérica esa mujer que no descansa nunca; quería interpretarla un poquito más tranquila, se la traté de colar de muchas maneras, y Woody me daba la oportunidad de rodar mi toma y luego tenía que hacer la suya tal y como me la había pedido", agregó.
La razón: "Me decía, `de verdad, créeme, hay mujeres así, yo las conozco`", dijo entre risas.
Este personaje le ha deparado multitud de premios, desde el Globo de Oro al BAFTA británico, algo que no le ha dejado de sorprender en estos meses.
"Rodé sólo en tres semanas y media, no tenía ni idea de lo que estábamos haciendo, era todo un ritmo muy acelerado por no haber tenido ese proceso de ensayos al que yo estoy acostumbrada", explicó la madrileña, quien no obstante, se dejó llevar por el director, "un genio" en el que se puede confiar "al cien por cien".
Y entre todas estas revelaciones, Cruz añadió que sueña con trabajar para Lars Von Trier y Martin Scorsese, además de con los españoles Julio Medem y Fernando León, para concluir con una reflexión sobre su firme decisión de apartar su vida íntima de la profesional.
"La ética de la profesión está intacta si entre todos se lucha por mantenerla así; luego hay como una profesión paralela, pero no es necesario entrar en ese juego, y ni yo ni muchos de mis compañeros entran", manifestó.
"Mi motivación y las razones por las que yo decidí dedicarme a esto siguen estando intactas, y eso es lo que más felicidad me da, este trabajo y ser parte de esta profesión", concluyó.
Penélope fue una de las tres personas "latinas" candidatas al Oscar en esta edición, junto al chileno Claudio Miranda, por la fotografía de The Curious Case of Benjamin Button, y el mexicano Mike Elizalde, por el maquillaje de Hellboy II, de su compatriota Guillermo del Toro.
Éste último, acompañado por su esposa en la alfombra roja, aseguró que está a punto de trasladarse a Nueva Zelanda para unirse al rodaje de The Hobbit, de nuevo con del Toro al frente del proyecto.
"Hemos hecho un gran equipo y le doy las gracias por haberme encontrado y confiado en mi trabajo", comentó Elizalde. "Con él seguiré trabajando hasta que seamos viejitos", añadió.
cvtp