Como un homenaje al escritor Víctor Hugo Rascón Banda (1948-2008), el Círculo Teatral que dirige el maestro Víctor Carpinteiro realizó la lectura dramatizada de "Apaches", obra escrita en 2003 por el dramaturgo y abogado, en la que refleja la visión social que siempre tuvo como autor.
En el auditorio Bernardo Quintana del Palacio de Minería, donde se lleva a cabo la XXX Feria Internacional del Libro, 13 espléndidos actores y un percusionista de depurada técnica interpretativa dieron vida a la pieza, en la cual el reconocido hombre de letras dejó ver su sentir hacia ese grupo étnico.
La producción, a cargo de Libros de Godot y el Instituto Chihuahuense de Cultura, congregó a un público escaso, pero atento que siguió la obra paso a paso, frase tras frase, y pudo descubrir en "Apaches" el dominio de textos rítmicos y sonoros retocados hábilmente por la mano de Carpinteiro.
Esos diálogos, que en todo momento se alejan de cualquier lenguaje coloquial o inmediato, usan, sin embargo, los corridos, el soneto y todo lo que suene a música. Rascón Banda dio con esta pieza un claro ejemplo de la pasión por los apaches, sentimiento que lo llevó a escribir el libro que siempre los dignifica.
Esta es una obra que busca ennoblecer y difundir las costumbres, creencias y, sobre todo, la pertenencia al territorio mexicano de este pueblo guerrero. Como la mayoría de las obras de este autor muerto el año pasado, está basada en hechos reales y tragedias mexicanas que se han convertido en procesos judiciales.
Inscrito en el teatro calificado como de denuncia, político y comprometido, siempre de lado de las causas y movimientos sociales, "Apaches" se debe a este dramaturgo nacido en 1948, en Uruáchic, pueblo minero de la sierra de Chihuahua, al norte del país. Por tradición familiar se dedicó a la minería.
Durante el homenaje se recordó que, sin embargo, pronto su vida tomó otros caminos, enfocados a la creación literaria. Aunque se convirtió en un destacado abogado, brilló su personalidad dentro de la dramaturgia mexicana y llegó a la presidencia de la Sociedad General de Escritores de México (Sogem).
"Salió tempranamente de su pequeño pueblo para continuar sus estudios, no obstante, con frecuencia retornó física o metafóricamente para alimentarse de los personajes e historias que le fueron cercanos, es decir de la sabiduría rarámuri y de la extranjería alemana, francesa y española presente en su tierra", se dijo.
En 1979, escribió su primera pieza de teatro titulada "Voces en el umbral", donde recreó la vida de dos mujeres, una alemana y una tarahumara, que ven su vida transcurrir del auge a la decadencia minera. Su primera obra llevada a los escenarios fue "Los ilegales", que marcó el inicio de una carrera marcada por éxitos de público, así como el reconocimiento de la crítica y la academia.
Por sus obras de teatro logró obtener premios nacionales e internacionales tales como el "Ramón López Velarde" 1979, "Teatro Nuestra América" en 1981, "Juan Ruiz de Alarcón" en 1993 y el "Rodolfo Usigli" en 1993 y la medalla "Xavier Villaurrutia", del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) por su trayectoria.
mzr