La contaminación por plásticos, bolsas y botellas poco a poco se ha convertido en un problema global. En países tan lejanos como China y Filipinas las bolsas plásticas están reguladas, cuando no prohibidas.
David Jiménez, desde Tokio, nos contó que en Japón, desde hace un par de años, el gobierno comenzó una campaña para utilizar una sola bolsa para el súper, llamada "my bag" la cual se distribuye de manera gratuita y ha ocasionado toda una nueva corriente de ecomoda, que si bien no es del agrado de todos, ya ha comenzado a cambiar la actitud de muchos.
"Esta campaña surgió porque mucha gente en aquel país - relató David - quemaba las bolsas, ocasionando con esto que el plástico de descompusiera en dioxinas, contaminantes relacionados con el cáncer y que permanecen en la naturaleza por siglos".
Del mismo modo, David recordó que las bolsas, como la mayoría de plásticos son productos derivados del petróleo, lo que representa el gasto de un recurso no renovable.
Franco Langsam, quien mandó su opinión desde Suiza, explicó que ha tenido que aprender a reciclar su basura separándola en diferentes contenedores; además, el equivalente a la delegación o el municipio, la Gemainde, otorga a los supermercados bolsas de plástico para la basura, marcadas con el símbolo de cada Gemainde.
"Las bolsas son de color gris, son gruesas y también reciclables. En los almacenes elegantes es factible comprar una bolsa, pero por el precio la mayoría de los consumidores prefiere llevar sus propias mochilas o carritos" escribió.
Paola García, en Polonia, relató que en los almacenes polacos, la mayoría de los productos se acomodan en cajas, y después de pagar "es más fácil llevarlas a casa". Incluso las cajas pueden usarse para tirar basura, pues el papel y el cartón son más fáciles de reciclar que las bolsas plásticas.
Sergio García en Alemania comentó acerca del alto costo que en ese país tiene los plásticos: "10 centavos de euro cada una, que a una tasa de cambio promedio, representan 2 pesos mexicanos, por lo cual muchos usamos mocihlas, carritos y canastillas de bicicleta" para ir al súper.
Jonathan Baquiero, quien vivió año y medio en Inglaterra expresó que un par de cadenas de supermercados aplican estrategias similares para reducir la producción y consumo de plásticos; "los almacenes Sainsbury distribuye entre su clientela bolsas de mimbre y el consorcio Tesco cobra cada bolsa a 10 centavos de libra".
Los especialistas
Fernando Martínez, investigador del Cinvestav, en Querétaro, ha dejado en claro que es posible dejar de depender del plástico, pues su equipo trabaja con materiales biodegradables como almidón, fibra de agave y caña para hacer bolsas, platos y otros utencilios que además de ser biodegradables tienen un bajo costo.
El Profesor de la Universidad Autónoma Chapingo, Celestino Chargoy, aportó al análisis de la problemática que desde 1986 se hicieron propuestas en la misma Universidad para manejar de manera integral la basura.
Declara que hay "un serio problema en la estructura política, pues los ordenamientos que permiten el uso de los plásticos son federales y resolver las consecuencias ambientales es responsabilidad municipal y estatal".