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EU va por nuevo tono en política exterior

Primicia mundial en Munich. Por primera vez en la historia de la Conferencia de Seguridad, que tiene lugar cada año en la capital bávara, un nuevo gobierno estadounidense decidió enviar a su vicepresidente a la idílica ciudad para dar a conocer al mundo los nuevos planes de política exterior que desea impulsar el presidente Barack Obama

El discurso de Joe Biden marcó el punto culminante de la conferencia, que reúne cada año en la capital bávara a jefes de Estado y de gobierno, además de expertos y diplomáticos. (Foto: EFE )

Domingo 08 de febrero de 2009 Enrique F. Molinero / Corresponsal | El Universal
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BERLÍN.— Primicia mundial en Munich. Por primera vez en la historia de la Conferencia de Seguridad, que tiene lugar cada año en la capital bávara, un nuevo gobierno estadounidense decidió enviar a su vicepresidente a la idílica ciudad para dar a conocer al mundo los nuevos planes de política exterior que desea impulsar el presidente Barack Obama.

Ante la presencia de la canciller germana, Angela Merkel, y del presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, Joe Biden se comprometió, en nombre de la administración Obama, a adoptar un “nuevo tono” con la comunidad internacional pero, al mismo tiempo, exigió nuevas responsabilidades a sus socios.

“He venido a Europa en nombre de una nueva administración que está decidida a impulsar un nuevo tono, no solamente en Wa-shington sino también en las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo”, dijo Biden durante su primer gran discurso sobre política exterior y de seguridad.

“Deseamos practicar el diálogo, deseamos escuchar y también consultar. Estados Unidos tiene necesidad del resto del mundo y creo que el resto del mundo también necesita de Estados Unidos. La buena noticia es que nuestro país hará mucho más, pero la mala noticia es que nosotros exigiremos mucho más a nuestros socios”, añadió el político demócrata.

El discurso de Joe Biden marcó el punto culminante de la conferencia, que reúne cada año en la capital bávara a jefes de Estado y de gobierno, además de expertos y diplomáticos. La presencia del vicepresidente de Estados Unidos había despertado gran expectación entre los participantes, ante la certeza de que serían los primeros en escuchar los planes de Obama para recuperar el liderazgo de Estados Unidos en el mundo.

El enviado del mandatario estadounidense advirtió que su país está determinado a actuar en forma preventiva, cuando sea posible, a fin de evitar nuevos conflictos, pero al mismo tiempo defenderá “vigorosamente” la seguridad nacional de su país.

Después de las crispaciones causadas por la “guerra mundial contra el terrorismo” impulsada por Bush y los métodos empleados, Biden tuvo un gesto noble y valiente cuando aseguró que EU ya no volvería a “torturar” y admitió que un país, sin importar su poderío, necesitaba la ayuda de aliados para hacer frente al peligro del terrorismo internacional.

Pero a cambio, Biden solicitó la ayuda internacional para poder cumplir con la promesa formulada por el presidente Obama de cerrar la cárcel de Guantánamo en el plazo de un año y que se convirtió en un símbolo de los excesos cometidos por la administración Bush.

Con todo, el vicepresidente de Estados Unidos recuperó la vieja política del “palo y la zanahoria” que utilizó Bush para intentar acabar con el programa nuclear que lleva a cabo Irán. Biden dijo que el gobierno estadounidense estaba dispuesto a conversar con el iraní, pero condicionó dicho diálogo al fin del programa nuclear y a la renuncia del apoyo iraní al terrorismo para evitar nuevas sanciones de la comunidad internacional.

Con respecto a Rusia, Biden utilizó un lenguaje severo y conciliador a la vez. Por una parte, destacó que su país no toleraría el concepto ruso de “esferas de influencia” y prometió que la nueva administración continuaría presionando a la OTAN para que profundice su cooperación con países como Georgia y Ucrania.

Sin embargo, Joe Biden suavizó sus palabras y envió un mensaje conciliador a Moscú cuando se refirió al futuro del polémico escudo antimisiles. Washington desea seguir desarrollando el programa, pero sólo si es sensato y viable desde el punto de vista económico y técnico y en consultas con Rusia.

 



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