Marcial Maciel Degollado, falleció el 30 de enero de 2008, en Estados Unidos a los 87 años. Mantuvo su influencia en la Legión de Cristo hasta antes de su muerte.
Su autoridad siempre estuvo presente pese a delegar la dirección general en Álvaro Corcuera en 2005, haber sido castigado por el Vaticano en 2006 y condenado a “una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a todo ministerio público”. La sanción sirvió de ejemplo a la Iglesia católica, afirman los especialistas Elio Masferrer y Roberto Blancarte.
Marcial Maciel fue llamado por muchos “el maestro”, “el guía”, “el padre fundador”, aunque también fue acusado de pederastia por quienes sostienen haber sido víctimas de abuso sexual cuando eran seminaristas; por eso el Vaticano lo sancionó con la orden de retirarse.
Nació en Cotija, Michoacán, el 10 de marzo de 1920. De niño le decían El Güerito y es sobrino de generales cristeros, entre ellos Jesús Degollado Guízar, y de los obispos: Luis Guízar Barragán, Antonio Guízar y Valencia, José González Arias, y Rafael Guízar Valencia, quien fue canonizado.
Muy joven fundó la Congregación de los Legionarios de Cristo, en 1941 y en 1959 el movimiento de apostolado Regnum Christi.
Fue uno de los primeros integrantes de jóvenes que cursaron sus
estudios humanísticos en la Pontificia Universidad de Comillas, en
España.
El sacerdote creó el Instituto Cumbres de la Ciudad de México, la
primera obra educativa de su congregación, la cual fue abriendo sedes
en países como: Argentina, Austria, Brasil, Canadá, Chile, Colombia,
España, Estados Unidos, Italia, Irlanda, México, Suiza y Venezuela.
Maciel acompañó al papa Juan Pablo II durante los viajes que realizó al país en 1979, 1990 y 1993.
Entre los escritos del legionario destaca el libro La formación integral del sacerdote católico,
publicado en 1990 por la B.A.C (Biblioteca de Autores Cristianos), el
cual ha sido traducido al inglés, francés, italiano y portugués.
Elio Masferrer menciona: “dentro de la Legión hay distintas facciones y evidentemente la figura de Maciel neutralizaba los conflictos entre ellas; ahora, su fallecimiento, implicará que las facciones iniciarán sus refuegos”.
Habrá otros refuegos, asegura, que protagonizarán quienes tratarán de que se olvide el castigo a Maciel reivindicando su imagen e incluso promoverán su canonización, pues en vida él mismo armó su expediente, como la promoción para santificar a su madre Maura Guízar.
Para Blancarte, la muerte de Maciel representa para la Legión “un momento crítico como suele suceder con todas las organizaciones con la muerte de su fundador, lo cual supone una evaluación e institucionalización de lo que se hizo de manera personalizada.
acs