El trabajo doméstico es uno de los tantos servicios que un hogar requiere. "Si se realiza bajo un pago se puede hablar de administración, precios, costos y salario -palabras que sugieren importancia-. En caso contrario, se habla de obligación, favor o gratuidad. En México, "se contabiliza el remunerado y se omite el gratuito", asegura el Observatorio de Política Social y Derechos Humanos.
Sin embargo, según la misma fuente aún no existen cifras sobre la proporción de trabajadores domésticos que no tiene remuneración. La información disponible sugiere que son pocos los mexicanos que no realizan actividades en sus hogares y que las mujeres son quienes llevan la carga principal.
El servicio de limpieza doméstica al ser remunerado se le reconoce como un bien económico. En el caso contrario, las labores domésticas no remuneradas pueden obedecer a un " componente fuertemente arraigado de pago en especie. Mientras unos realizan actividades de mercado, el resto debe encargarse de la administración del hogar", explica la Organización No Gubernamental (ONG).
En México, de acuerdo con la Encuesta de Uso del Tiempo Libre (INEGI 2002), más del 95% de los mexicanos realiza actividades en el hogar. Las diferencias provienen del tiempo dedicado a las labores domésticas por hombres y mujeres. "Las mujeres dedican en promedio 45 horas a la semana y los hombres solo 11. Las cifras señalan que en el país persiste una delegación de este tipo de trabajo a las mujeres, sin importar si es la cónyuge o alguna de las hijas".
Cuando la jefatura familiar recae sobre una figura masculina, éste dedica aproximadamente nueve horas semanales a las labores domésticas; cuando la jefatura del hogar es llevada por una mujer se dedican 59 horas por semana y a esto se suman las actividades laborales.
El trabajo doméstico implica disponibilidad de tiempo y reducción de alternativas como educación, recreación o descanso. "Si al interior de la familia se le etiqueta como una obligación específica, indirectamente se merma la capacidad de reproducción intelectual, emocional, física, síquica de la familia", explica Observatorio de política social y derechos humanos.
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