Sin hacer mucho ruido y envalentonadas por el amor que las une, Nancy y Carmen acaban de romper los esquemas del rincón más rural de la capital mexicana al protagonizar la primera unión civil homosexual de la delegación de Milpa Alta, un distrito marcadamente indígena y religioso.
Acompañadas de sus amigos, y del hijo de Carmen, fruto de una anterior relación, las dos mujeres se unieron este viernes en una sociedad de convivencia: fórmula con la que desde hace dos años la Ciudad de México permite a los homosexuales tener los mismos derechos y obligaciones que los heterosexuales en materia conyugal.
La boda no evitó la cobertura de los medios de comunicación, fue solemne pero de tono alegre, pese a la ausencia de los padres de las novias.
"Nos sentimos tristes pero respetamos las ideas. De antemano nos han demostrado su apoyo, toda su comprensión, sabemos que contamos con ellos, no nos han dado la espalda, pero por su religión se mantienen al margen" , dijo Nancy García de 27 años.
A su lado, su pareja Carmen Núñez de 25 años, la miraba enamorada, mientras su hijo Abimael, de cuatro años, rompía la seriedad de la oficina gubernamental en la que tuvo lugar el inédito enlace, presidido por Marco Aurelio Morales, director general de Jurídico y Gobierno de la delegación.
"En Milpa Alta es la primera vez que tenemos la constitución de una sociedad de esta naturaleza", afirmó Morales orgulloso después del acto.
La Ley de Sociedades de Convivencia, que establece entre los cónyuges derechos y obligaciones alimentarias, de salud, de vivienda y sucesorios, entró en vigor a finales de 2006 y en su primer año permitió más de 300 uniones de esta índole.
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