Las grandes
estafas financieras se repiten a lo largo de la historia en el mundo. ¿Por qué?
Un sicólogo afirma que es un problema de "credulidad" de la gente. No importa
el nivel de educación o de inteligencia, es casi, casi, un rasgo de la
personalidad.
Stephen
Greenspan, profesor emérito de Sicología de la Universidad de Conneticut y
autor del libro "Análisis de la Credulidad", es también uno de los miles de
damnificados por el fraude de 50 mil
millones de dólares que Bernard Madoff orquestó en Estados Unidos y que quedó
al descubierto a partir de crack financiero el fin del año pasado.
En un
artículo que escribe para el Wall Street Journal, el sicólogo explica que los
fraudes financieros son sólo una de las muchas manifestaciones de la credulidad
humana -junto con la guerra (el Caballo de Troja), la política, las relaciones
(la seducción sexual), la "ciencia patológica" (fusión en frío) y los fraudes
médicos.
"A pesar de que la credulidad ha sido un tema de interés en
las obras de ficción (Otello, Pinocho, en documentos religiosos (Adam y Eva,
Sansón) y en los cuentos populares (El traje nuevo del emperador) ésta ha sido
ignorada casi por completo por los científicos sociales. Algunos libros se han enfocado en aspectos muy
superficiales de la credulidad, incluyendo el libro clásico de Charles Mackey's
del siglo XIX, llamado "Alucinaciones Extraordinariamente Populares y Locura de
las Masas", más notable en inversiones locas como la de la "Tulipmania", en la
cual gente rica de Dinamarca cambiaba sus casas por uno o dos tulipanes",
escribe.
En su nuevo
libro, "Análisis de la credulidad", basado en su trabajo académico, el sicólogo
Stephen Greenspan propone una teoría multidimensional que explicaría por qué
tantas personas se comportan de manera que se exponen a riesgos severos y
predecibles.
Y esto lo
incluye a él mismo, pues también perdió una parte importante (30 por ciento) de
su ahorro para el retiro en la estada Maddof.
El esquema
de Ponzi (Carlo Ponzi, Italia, 1919) es un fraude en el que el dinero invertido
es "jineteado" por el estafador y a los inversionistas que desean recuperar su
dinero se les paga del procedente de nuevos inversionistas. Mientras que los
nuevos inversionistas sigan llegando en proporción saludable, el estafador
puede mantener el fraude. Una vez que los inversionistas comienzan a
contraerse, el juego se termina muy pronto. Eso es lo que aparentemente sucedió
con la estafa Madoff, cuando demasiados inversionistas que necesitaban efectivo
(debido a la crisis financiera de 2008) trataron de recuperar sus fondos.
Parece que cuando el señor Madoff no pudo cubrir sus demandas el engaño quedó
al descubierto.
"El
mecanismo básico que explica el éxito de los esquemas tipo Ponzi es la
tendencia humana a modelar nuestras acciones especialmente cuando nos
enfrentamos a cosas que no entendemos por completo (como el comportamiento de
otros humanos)".
Este
mecanismo, explica el sicólogo ha sido llamado "exuberancia irracional", una
frase que frecuentemente se le atribuye al ex presidente de la Reserva Federal
Alan Greenspan, pero que fue acuñada por otro economista, Robert J. Shiller,
quien después escribió un libro con ese título.
Shiller
emplea una explicación sociológica a la que denomina "Teoría de
Retroalimentación Recurrente de la Burbujas de Inversión". En términos
prácticos, el que parezca que tanta gente está obteniendo grandes ganancias en
la inversión, y le cuente a otros acerca de su buena fortuna, hace que parezca
que la inversión es segura y demasiado buena para dejarla pasar de largo.
Mientras
que los periodos sociales de retroalimentación cíclica contribuyen a entender
el éxito de la estafa Ponzi y otras manías financieras, para intentar
explicarlos, uno debe considerar factores ubicados dentro del engaño mismo.
Dentro del
modelo de Stephen Greenspan existen cuatro factores que pueden ser utilizados
para comprender los actos de credulidad, pero también otras formas de lo que
llama "acciones tontas". Una acción o un acto estúpido es aquel en el cual uno
sigue un comportamiento social o físico riesgoso a pesar de las señales de
peligro o de las preguntas sin resolver.
La
credulidad es un sub tipo de una acción tonta, que podría ser clasificado como
"inducción social". Es inducido porque siempre ocurre en presencia de presión
por otras personas.
Los
cuatro factores son: situación, conocimiento, personalidad y emoción. Obviamente los pesos de estos factores
y cómo inciden en cualquier acto de credulidad son distintos en cada individuo,
pero la teoría considera que todos los factores contribuyeron en la decisión de
invertir en la estafa Madoff, en la mayoría de estos la personalidad debió
tener más peso y así sucesivamente.
Como se
dijo, Greenspan participó (y fue una víctima) de la estafa Madoff, así que
tiene una gran comprensión de los factores que provocaron su comportamiento
tonto. Greenspan se tomó a sí mismo como caso de estudio para ilustrar cómo gente
bien educada y relativamente inteligente y hasta un experto en credulidad
pueden caer presas de un vividor como Madoff.
Situación:
cada acto de
credulidad ocurre cuando un individuo se enfrenta con un reto social que debe
resolver. En caso de una decisión finaciera, el reto generalmente es aceptar
una propuesta de inversión que se le presenta como benigna pero puede implicar
severos riesgos o no ser de su completo interés. Asumiendo (como en la estafa
Madoff) que la decisión para proceder será muy riesgosa y por lo tanto, un acto
tonto, es más probable que el comportamiento de credulidad ocurra si las
presiones sociales o de otra índole situacional son muy fuertes.
Las
presiones sociales en la estafa Madoff fueron muy fuertes, casi a llegar a
nivel de "culto". Los reportes
periodísticos describen cómo jubilados adinerados se unieron al club (contry
club) de Madoff sólo para conseguir una oportunidad de conocerlo y ser
invitados personalmente por él a invertir. La mayoría de estos inversionistas,
así como los representantes de ventas de Madoff, eran judíos. El hecho de que
el Señor Madoff fuese un prominente filántropo judío fue otro factor
situacional que contribuyó.
Otro factor
no social que contribuyó a estas crédulas decisiones de inversión fue, paradójicamente,
que Madoff prometió ganancias modestas y no espectaculares. Los inversionistas
muy sofisticados habrían sospechado mucho de la promesa de ganancias
espectaculares como las que prometió décadas atrás el italiano Carlos Ponzi.
Una gran parte del éxito de Madoff vino del aparente conocimiento de había que
poderosos inversionistas en busca de ganancias pequeñas pero estables, lo
suficientemente altas para ser atractivas pero no tan altas que despertaran
sospechas.
Esta es
precisamente una de las cosas que atrajo a Greenspan a la estafa Madoff, pues
estaba en busca de inversiones no volátiles que le permitieran preservar y
gradualmente construir riqueza en mercados ascendentes y descendentes.
Greenspan
tomó la decisión de invertir en el fondo Rye cuando visitaba a su hermana y a
su cuñado en Florida. Ahí conoció a un amigo cercano de la pareja, que resultó
ser un asesor financiero autorizado para reclutar a gente en el fondo Rye
(manejado por Madoff).
"Genuinamente
me gustaba y confiaba en este hombre y me persuadió el hecho de que él había
invertido todos sus activos en el fondo y hasta había refinanciado su casa",
relata Greenspan. "Después conocí a varios amigos de mi hermana que habían
invertido en el fondo. La experiencia exitosa que tuvieron durante varios años
me convenció de que sería una tontería no aprovechar esta oportunidad".
La creencia
de Greenspan en la sabiduría de este proceder era tan fuerte que cuando un
amigo suyo (muy avezado en finanzas) le advirtió sobre el desastre, él lo
desestimó.
Conocimiento: La credulidad puede considerarse
una forma de estupidez, así que es seguro asumir que las deficiencias de
conocimiento o claridad de pensamiento generalmente están implicadas en un acto
de credulidad. Al etiquetar a este factor como "conocimiento" y no como
"inteligencia" se pretende indicar que cualquiera puede tener un elevado IQ y
probar ser crédulo en una situación determinada. La "bomba" que impulsa
decisiones irracionales (muchas frecuentemente crédulas), según Keith Stanovich,
autor del libro "¿Quién es racional?", en donde hace una distinción entre
inteligencia y racionalidad, es el uso de estilos de conocimiento intuitivos y
no reflexivos, frecuentemente comandados por la emoción.
"En mi
caso, la decisión de invertir en el fondo Rye refleja tanto profunda ignorancia
financiera como un poco de pereza para remediar esa ignorancia", dice el
sicólogo.
El misterio
real en la historia Madoff no es que muchos inversores inocentes como Greenspan
hayan pensado que la inversión era segura, sino cómo las señales de riesgo y
advertencia pudieron ser ignoradas por tantos expertos financieros, incluyendo
a varios ejecutivos que manejaban varios fondos que alimentaban la nave de
Madoff.
De acuerdo
con el sicólogo, parte de la respuesta es que el algoritmo de inversión de
Madoff (junto con otros aspectos de su organización) era un secreto celosamente
guardado y difícil de penetrar, y también es posible que (como todo caso de
credulidad) estuviesen corriendo fuertes procesos afectivos y de auto engaño.
En otras palabras, tenían una cosa muy buena para eludir la idea de que todo
estaba a punto de colapsarse.
Personalidad:
La credulidad
algunas veces es equiparable a la confianza, aunque el sicólogo Julián Rotter
mostró que no todas las personas altamente confiables son crédulas.
La clave
para sobrevivir en un mundo lleno de farsantes (Madoff) y de falsos guías que
también eran crédulos (los asesores financieron del fondo Rye) es saber cuándo
confiar o cuándo no. Greenspan dice que él es una persona altamente confiable a
quien además no le gusta decir "No" (por ejemplo a la persona que le había dado
una hora o dos de su tiempo). La necesidad de ser un tipo agradable que siempre
dice "Sí" no siempre es una buena base para tomar una decisión que puede
comprometer la propia seguridad financiera.
"En mi
propio caso, la confianza y la amabilidad también estuvieron acompañadas por una tendencia ocasional hacia la toma
de riesgos y la toma de decisiones impulsiva, rasgos de personalidad que pueden
meter a uno en problemas", dice Greenspan.
Emoción: La
emoción entra en casi cualquier acto de credulidad. En el caso de las
inversiones en el esquema Ponzi, la emoción que motiva los comportamientos
crédulos es la ansiedad y el prospecto de incrementar y proteger el patrimonio
personal.
"En algunos
individuos esta emoción se convierte en avaricia, pero creo que la gente
verdaderamente avara no se habrían interesado en los bajos pero estables
rendimientos de los fondos Madoff", explica.
¿Cuál es el
ántidoto?
Seguramente,
el escepticismo, dice el sicólogo. Se dice que el escepticismo es una forma de
protección en contra de creencias (OVNIs) o prácticas (feng shui) irracionales
pero no necesariamente dañinas.
"Ocasionalmente
uno se encuentra con situaciones donde el escepticismo puede ayudarnos a evitar
desastres tan grandes como la pérdida de la propia vida o de su patrimonio",
explica Greenspan.
Para
sobrevivir en el mundo se requiere ser capaz de reconocer, analizar y escapar
de esas situaciones altamente peligrosas.
gva