Funcionarios de la Unión Europea trataron el lunes de restar importancia al impacto que tiene la disputa por el gas natural entre Ucrania y Rusia, pese a perturbaciones en el suministro que están afectando a Europa.
Rusia cortó los suministros de gas natural a Ucrania el 1 de enero. Eso ha causado "algunas irregularidades", reconoció el vocero de la UE Ferran Tarradellas. Sin embargo, señaló que "no ha existido una perturbación substancial de suministros a los estados miembros" de la UE.
Ucrania ha continuado enviando gas de Rusia a Europa a través de sus gasoductos, pero algunos países de la UE han informado de drásticas reducciones en el abastecimiento del producto, al bajar la presión en las tuberías. Europa depende de Rusia para abastecerse de una cuarta parte de su gas natural. La mayor parte de ese gas natural es transportado por gasoductos que atraviesan Ucrania.
Hungría, Rumania y Bulgaria informaron el lunes que los suministros siguen siendo inferiores a lo normal. En el caso de Rumania, la baja en el abastecimiento de gas es de un 30%. Polonia y la República Checa también han informado de un déficit en la entrega de gas.
Algunos de esos países han tenido que acudir a sus reservas de gas para compensar por la disminución del suministro. Otros han adquirido el producto de otras fuentes.
Durante una disputa similar entre Ucrania y Rusia en el 2006, varios países de Europa occidental dijeron que sus suministros de gas habían disminuido en un 30%, o más.
El monopolio estatal ruso Gazprom indicó el domingo que aumentó el precio que desea cobrar a Ucrania por el gas natural, endureciendo su posición en una disputa que ha mermado el suministro del combustible en Europa.
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