Una de las piezas fundamentales de los equipos de futbol americano de la NFL es, sin duda, el quaterback, ya que las decisiones ofensivas y el impulso para sus compañeros recae en su presencia.
Esta temporada 2008-09 no fue la excepción, ya que varios equipos que parecían no tener oportunidad alguna de calificar a playoffs y mucho menos tener una campaña ganadora.
Este es el caso de Philip Rivers, mariscal de campo de San Diego, quien fue el pilar de su escuadra al tener un cierre de campaña espectacular y el épico regreso de su equipo para conquistar el último boleto para la postemporada, donde logró 4 mil nueve yardas totales.
Rivers, quien se despachó con 11 pases de anotación, 34 en total y líder en ese sector, y sólo fue interceptado una vez, se colgó al equipo y lo levantó de una marca de 4-8 para ganar el título divisional con un cierre de cuatro victorias consecutivas, donde venció a os Broncos de Denver en el juego decisivo por la corona de la División Oeste de la Conferencia Americana.
Caso similar es de Peyton Manning, quaterback de Indianápolis, quien tiene la costumbre de dar buenas actuaciones y números sorprendentes, tuvo mucha influencia en la resurrección de los Potros con sus nueve victorias seguidas.
Manning tuvo 300 o más yardas por la vía aérea durante esa racha, además de compensar cada intercepción en cinco envíos de touchdown, algo que resultó espectacular ya que la macha de su equipo fue de las más vistosas.
Por su parte, el veterano mariscal Kurt Warner puede estar tranquilo tras realizar una temporada de ensueño, primero por calificar a los Cardenales de Arizona, segundo por lograr el campeonato divisional y tercero por ser el segundo quaterback con mayor número de yardas en la temporada; 4583, sólo detrás de Drew Brees.
Mientras que Matt Ryan, lanzador de los Halcones Negros de Atlanta y novato ofensivo del año, se consolidó como titular por la salida de Michael Vick, al concluir con 3 mil 440 yardas y 16 envíos de touchdown.
Estos números, además de quedarse con la titularidad del equipo, hicieron olvidar a Vick de la memoria de los aficionados, además de ser el gran artífice de que Atlanta regrese a los playoffs.
Finalmente, Chad Pennington se consolidó como el mariscal que tanto había buscado Miami desde la salida de Dan Marino, al ayudar a los cetáceos al campeonato de la División Este de la Conferencia Americana y olvidar la terrible campaña del 2007 donde fueron los peores de la liga con sólo un ganado y 16 perdidos.
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