"Todavía excito, todavía me muevo, todavía puedo correr", expresó hoy Dionisio Cerón con una sonrisa al cruzar la línea de meta de los diez kilómetros de la tradicional Carrera Atlética San Silvestre.
Una gran emoción y alegría vivió el mexiquense, el último gran maratonista mexicano a partir de la década de los 90, mismo que fue homenajeado en un marco de aplausos de la familia atlética que participó en la competencia.
"Qué tiempo hiciste", le preguntó un corredor, y el sabedor de que ya no está para fijarse en el cronómetro le expresó que "me preocupaba más por cruzar la línea de meta, por llegar, que por mi marca".
Y es que a sus 43 años y al caducarse como corredor, ya que ahora es un amante del frontenis, le costó trabajo cubrir la distancia en 36 minutos y 29 segundos, nada que ver con aquel 28:55.30 que impuso el 29 de junio de 1994 en pista en Helsinki, Finlandia.
"Apenas hice poquito de lo que fui", agregó en alusión a la década de los 90 cuando ganó tres veces el Maratón de Londres, una vez el de Rotterdam, prueba en la que ganó medalla de plata el 12 de agosto de 1995 en el Campeonato Mundial de Gotemburgo, Suecia, además de participar en tres Juegos Olímpicos.
Lo que más disfrutó es ver a su familia feliz y llena de alegría por el reconocimiento brindado por el comité organizador de la prueba y el público, pues lo ve como un ejemplo triunfador.
De reojo ve como en México no hay quien pueda desbancarlo del pedestal que construyó. "Si acaso hay un corredor y todavía no despunta, es Juan Luis Barrios, quien se tardó", dijo de quien ocupó el séptimo lugar en los cinco mil metros en los Juegos Olímpicos de Beijing.
Luego dio un puyazo: "en el país sólo hay corredores `chamberos" que sólo corren para sacar para la comida en la semana y no tienen esa mentalidad de salir al extranjero a triunfar".
gdh