La Bolsa de Tokio, la
más importante del mundo después de Wall Street, cerró hoy el peor año de su
historia con pérdidas de 42%, lastrada por la crisis económica global y la
apreciación del yen.
Si el Nikkei concluía 2007 en los 15 mil 307.78 puntos,
acaba 2008 en los 8 mil 859.56 enteros,
6 mil 448.22 puntos menos, pese a
cerrar la media sesión celebrada hoy con un ligero aumento de 1.28%.
En sus 58 años de historia, el mercado bursátil tokiota, que
había marcado al final de 1989 su récord anual con casi 39 mil enteros, no
había vivido nunca nada parecido.
El batacazo porcentual ha sido mayor que el descenso de 38.7
por ciento registrado en 1990, con el estallido de la burbuja financiera
nipona, y de la caída de 27% ocurrida en 2000.
La Bolsa de Tokio ha sido la primera del mundo en echar el cierre y la
tendencia negativa que ha mostrado será ahora seguida en otros grandes mercados
bursátiles del mundo, desde Nueva York a Shanghai, que todavía operarán mañana
miércoles.
Apenas unas horas después ya le iba a la zaga el índice
Kospi de Seúl, que concluyó el año con un retroceso del 40.72%, en las 1.124,47
unidades, la tercera peor caída de su historia.
Este ha sido un año catastrófico para Asia, una región muy
dependiente de las exportaciones de sus grandes empresas.
Han sufrido mucho las empresas niponas que cotizan en el
selectivo Nikkei, sobre todo los fabricantes de automóviles y los gigantes de la
electrónica, los más afectados por la ralentización global del consumo y la
apreciación del yen.
Toyota, primera empresa de Japón, se ha dejado nada menos
que la mitad de su valor bursátil en un año en que, por primera vez desde la
década de los 40, ha anunciado que tendrá pérdidas en su beneficio por
operaciones, su actividad ordinaria.
Peor todavía le ha ido a Sony, que ha perdido casi 70% de su valor bursátil en 2008, y al primer
banco japonés, Mitsubishi UFJ, que ha cedido cerca de 50%.
2008 ha sido el año en que Japón, segunda economía del
mundo, entró oficialmente en recesión, algo que este Gobierno achaca a la
crisis global que ha reducido el hambre por las exportaciones niponas.
En noviembre Japón registró su segundo mes consecutivo de
déficit comercial por primera vez desde 1980 debido a un desplome de las
exportaciones superior a 26%.
En gran parte se debe a la fuerte revalorización del yen,
convertido en moneda de refugio en este período de turbulencias financieras
globales y que este año se ha apreciado más de 20% frente al dólar y el euro.
Ello diezma los beneficios que obtienen en el extranjero los
gigantes empresariales nipones, que sin excepción han debido ajustar a la baja
los cálculos de ganancias que preveían a comienzos de año.
En la Bolsa de Tokio 2008 ha sido un año de récords, pero
todos ellos negativos.
El mayor nivel lo alcanzó el primer día de cotizaciones, el 4 de enero, al
cerrar su media sesión en los 14 mil 691.41 puntos, pese a registrar ya
entonces una fuerte caída superior a los 700 enteros.
Entre junio y julio, el Nikkei vivió doce días consecutivos de pérdidas, su
peor racha en 54 años, y el 27 de octubre, un mes desastroso, cayó a su nivel
de 1982, hasta los 7 mil 162.90 enteros.
Hoy, al menos, cerró su media sesión por encima de la
barrera de los 8 mil 800 puntos, por primera vez desde mediados de noviembre,
tras encadenar cuatro jornadas consecutivas de alzas y acabar diciembre en
signo positivo, algo que no sucedía desde el mes de mayo.
Ahora los inversores nipones tienen días para reflexionar sobre lo que
ocurrirá el año próximo pues el Nikkei no volverá a operar hasta el 5 de enero
en media sesión debido a las tradicionales vacaciones de fin de año en Japón.
amr