La inocencia de una mirada que se pierde en un mar de ilusiones ante la busqueda de un sueño que perdure toda la vida, es parte de las cientos de historias que se tejen en las inmediciones del Monumento a a la Revolución como parte de la visita de los Reyes Magos a esta ciudad.
Luces que se reflejan en el rostro de niños, jóvenes y adultos que acuden a pedir algún deseo, es una realidad que se puede sentir al caminar entre un río de gente que se funde con el color, aroma y sabor de los puestos de comida que satisfacen hasta el paladar más exigente.
Pambazos, tostadas, pozole, elotes, incluso el tradicional algodon de azucar que levanta el vuelo ante el asombro de chicos y grandes, es parte de la algarabia y la felicidad que cientos de familas gozan al compartir la ilusión de obtener una imagen que perdure para toda la vida.
Tal es el caso de la familia Hernández, que este año acudió en la busqueda de Melchor, Gaspar y Baltazar con la finalidad de entregar la inocente carta que atesora la pequeña Mónica.
"Es muy importante para mi preservar esta costumbre, no importa que mi pequeña no lo recuerde, porque tan sólo con ver la felicidad en su rostro es el mejor regalo que puedo obtener como padre".
En compañia de Carmen madre de la pequeña y Luis, su hermano mayor, Mónica a sus 4 años, representa el estupor y el asombro de los escenarios que montaron los enviados de Belén.
"Hay unos muy bonitos, tienen de todo, luces, color y una gran escenografia, que te cautiva por los recuerdos de la infancia" señala Carmen mamá de Mónica que mira con regocijo la elección de su hija.
"Este es el que me gusta", señala la pequeña a sus padres, que después de un largo caminar entre juegos mecanicos y una infinidad de puestos que buscaban cautivar a la menor se alistan para tomar esa imagen que perdure toda la vida.
"Listo", señala el fotografo que capturó ese recuerdo donde la familia Hernández recordará, en medio de la algarabía y el asombro, un mar de ilusiones que se mezclaron y conjuraron para obtener la sonrisa de su pequeña en la busqueda de los enviados de Belén.
Los costos pueden ser variados y dependen del lugar donde se tome la foto, la cual oscila entre los 50 y 150 pesos, los juegos mecánicos que se encuentran en los costados varían de los 15 a los 35 pesos, mientras que los antojitos pueden costar 10 a 50 pesos.
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