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Llevan el lujo al cine en Berlín
Ofrece el Astor Lounge en lugar de las tradicionales palomitas de maíz y refrescos, copas de champán francés y catering de sushi, además de contar con butacas de piel reclinables

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EFE
El Universal
Berlín Viernes 26 de diciembre de 2008
07:58 El cine en butaca de piel reclinable, con una copa champán francés y catering de sushi, en lugar de popcorn, es algo asequible en Berlín desde la apertura del "Astor Lounge", una sala que ofrece un toque de lujo en estos tiempos de crisis.

Una sensación parecida a la del viajero que vuela en "business", frente a los que lo hacen en clase turista, sólo que a precio más o menos político -10 euros la entrada, en lugar de los 7 que costaría en cualquier sala de estreno del centro de Berlín.

Eso es lo que ofrece el "Astor Lounge", una sala de la Ku'Damm, la avenida del oeste de la capital, que en tiempos del Muro fue centro por excelencia del sector occidental y que ahora quedó algo desplazada por la competencia del revitalizado este.

El Filmpalast, como se llamó durante décadas, se ha remodelado y reabierto esta semana bajo esa nueva denominación, dispuesto a plantar cara a la crisis ofreciendo al visitante unos cuantos extras inimaginables en cualquiera de los multicines de la ciudad.

"Espacio para estirar las piernas tanto como dé de sí el cuerpo", explicó su propietario, Hans-Joachim Flebbe, "tartas de chocolate y vainilla de verdad, con capuccino de cafetera italiana, o nuestra selección de 'Delicatessen' a la carta".

Por supuesto, lo único que incluye el precio de la entrada es el placer de extender las extremidades, además de la butaca de piel y una copa de bienvenida -espumoso alemán o un cóctel sin alcohol-, servicio de guardarropía y algún que otro detalle más.

El catering -con menús cinematográficos, del "Cinecittá" con terrina de anguila y vieiras gratinadas, al Babelsberg de medallón de cerdo y sushi- se suma al total, lo mismo que los "longdrinks" o copa de "Veuve Clicquot" que uno decida tomarse.

Si uno se conforma con el cóctel de bienvenida y alguna tarta, servida en la mesita junto a la butaca, la sesión sigue siendo asequible. Si se entra en el cine con hambre, la cosa puede salir bastante más cara -unos 15 euros, por un mini-menú, entre 120 y 200 euros, por el champán francés, por supuesto servido en cubitera-.

"Nosotros con el café y una porción de pastel vamos bien", comenta Antje Strube, jubilada que acude al cine la tarde de Navidad con su hijo, un dentista que trabaja en Cottbus, una ciudad del este profundo alemán. "Algo de lujo para aliviar mi exilio", añade éste.

En la Ku'Damm, en el barrio burgués de Charlotenburgo, se alternan nombres de lujos -como Cartier y Channel- con las grandes superficies comerciales.

El público del "Astor" en estas festividades es asimismo variado: matrimonios acomodados, el formato madre-hijo de los Strube, y una vistosa representación de la comunidad gay berlinesa.

"Nuestra oferta es para todo tipo de público", explica el propietario. Es la primera sala comercial de estas características de la capital alemana, a modo de experiencia piloto, añada Flebbe.

Un discreto equipo de camareros y camareras sirve las copas, tartas y resto de especialidades en las mesitas junto a la butaca en la aproximadamente media hora previa al pase de la película -o sea, durante los anuncios-. En cuanto se apaga la luz acaba el catering.

La película pensada para el estreno viene como anillo al dedo: "Australia", el dramón dirigido por Baz Luhrmann, con Nicole Kidman y Hugh Jackman, un cine en gran formato de 166 minutos algo desfasado que estas fechas y en butaca abatible se digiere bien.

Convertir el "Filmpalast" en el "Astor Lounge" ha costado 800.000 euros. El interior conserva el aspecto de sala clásica y elegante, ahora enriquecida con los asientos de piel y el espacio extra.

"Hasta mi hijo ha podido extender las piernas a placer y dormir a gusto en un veinte por ciento de la película", comenta al final de la señora Strube, cuyo dentista mide aproximadamente dos metros.

mzr

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