La reina Isabel II de Gran Bretaña pronunció el jueves un mensaje sombrío de Navidad, y admitió que la grave crisis económica a nivel mundial ha arrojado sombras sobre la tradicional temporada de fin de año.
El sobrio tono del mensaje fue en drástico contraste con el discurso del año pasado, cuando la monarca expresó su opinión sobre el valor de una familia feliz y acerca de la importancia de ayudar a los desfavorecidos.
Gran Bretaña ha sufrido duros golpes a raíz de la crisis económica. Un ejemplo es el colapso de Woolworths, un icono de la tienda por departamentos. Por otra parte, el desempleo se está acercando a los 2 millones de personas y la libra esterlina cayó a un nivel récord en relación al dólar.
"La Navidad es un momento de celebración, pero este año, para muchos, es una ocasión más sombría", dijo la monarca de 82 años en un mensaje pregrabado desde el palacio de Buckingham.
En la alocución de este año, la reina apareció frente a un piano cubierto con fotografías del príncipe Carlos, los príncipes Guillermo y Enrique, y su esposo, el duque de Edimburgo. No había fotografías de sus nueras, la difunta princesa Diana ni la actual esposa del príncipe Carlos.
"Algunas de las cosas que dábamos por sentadas, de repente parecen menos garantizadas. Y eso, naturalmente, causa sentimientos de inseguridad", dijo la reina. "Los seres humanos se sienten afectados por eventos que tienen sus raíces en zonas remotas del mundo. Ya sea la economía global o la violencia en una nación distante, los efectos se sienten aquí de manera profunda".
La difusión anual de su mensaje navideño es uno de los escasos momentos en que Isabel II, la monarca con el reinado más largo de la historia británica, expresa públicamente su opinión sin consultar al gobierno.
Su primer mensaje televisado fue en 1957.
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