Si mi libro sirve de introducción para que los jóvenes de acerquen al tema del holocausto y puedan leer a autores como Ana Frank, me doy por satisfecho, afirmó el escritor irlandés John Boyne.
Ante cientos de jóvenes que participaron en el ciclo "Mil jóvenes con John Boyne", el autor de El niño con el pijama de rayas, la primera de sus obras editada en español (Salamandra, 2007) y que se ha convertido en best seller en todos los países donde se ha publicado y ha logrado vender más de 3 millones de ejemplares en dos años, aseguró que el único interés que tiene en esa historia que escribió en cuatro días es plantear el tema del holocausto desde la mirada de un niño que no alcanza a entender nada.
Boyne ha logrado el éxito con un libro que ha sido traducido a 35 idiomas y que se ha llevado al cine, en una producción de Disney, dirigida por Mark Herman.
Sin embargo, asegura que el éxito es lo que menos esperaba, él sólo buscó tener a un niño alemán que tiene muchas preguntas acerca del campo de concentración en el que vive, junto con su familia, acompañando a su padre que es el director del lugar.
Ante los jóvenes, muchos de ellos lectores de su novela, dijo que nunca permitió que esa violencia entrara a las vidas de esos dos niños: un alemán y un judío.
"Todo lo terrible de ese lugar se lo dejé a la imaginación; pensé que a ellos como a mi, les gusta que no el autor no les de todo, sino que despierte su imaginación".
El joven narrador que ya había escrito varias novelas, pero nunca había logrado un éxito tan sorprendente, aseguró que espera que los jóvenes que leen su historia conozcan lo que fue el holocausto y lo que ocurría en los campos de concentración y que si no lo saben, su novela detone su curiosidad, qué comiencen a preguntar y a buscar respuestas.
"El holocausto es un evento tremendo que no puede ser reducido a una metáfora. No quería hacer la historia de lo que ocurrió en los campos de concentración; no es un documento real porque yo ni siquiera soy judío; lo que hago es escribir, soy un autor de ficción y tengo una buena imaginación", dijo Boyne ante jóvenes que no se movieron de su lugar y alargaron el encuentro lo más que pudieron.
fml