Las automotrices en Estados Unidos viven una de las peores crisis en las últimas décadas debido a la baja demanda de sus unidades en los últimos meses, como consecuencia de crisis económica mundial.
La debacle internacional ha obligado a las tres principales automotoras, General Motors, Chrysler y Ford, a pedir al Congreso estadounidense aprobar un "préstamo puente" para poder continuar con sus operaciones y así evitar una posible quiebra, lo que incluiría un ajuste en producción y el despido de miles de trabajadores.
Este día las armadoras presentarán ante los senadores su propuesta de ayudas económicas, estimada en 25 mil millones de dólares, para paliar su situación financiera y poder sobrevivir en los meses siguientes.
A esto se añade que hoy presentaron sus reportes mensuales
de ventas en el mercado americano que muestran una caída significativa de la
demanda de particulares, debido a la continuada incertidumbre económica que ha
impactado negativamente la confianza de los consumidores.
Así, General Motors
informó que sus ventas cayeron en noviembre un 41% frente al mismo mes
del año pasado por una brusca baja en la confianza del consumidor. La empresa
detalló que colocó 154 mil 877 unidades.
Ford registró en noviembre
una fuerte caída del 30.6% en sus ventas en Estados Unidos a 123 mil 222
unidades, en comparación con el mismo período del año anterior, según informó
hoy la compañía en Dearborn.
Entre las causas del derrumbe se encuentra el problema en el mercado de crédito
que dificulta a los consumidores acceder al financiamiento que les permite
comprar un automóvil.
Las visiones más críticas también hacen responsable de la crisis a una mala
administración y a una equivocada política de modelos de autos.
Estas dos firmas hoy entregaron al Congreso de Estados Unidos sus planes
financieras donde detallan qué harán con los recursos que el gobierno pueda
prestarles.
La firma del óvalo pidió 9 mil millones de dólares, en tanto que General Motors
dijo necesitar de 12 mil millones de billetes con la efigie de Washington. La
primera aseguró que con este dinero podrá ser rentable de nuevo a partir de
2011.
Por su parte, GM en su comunicado sólo precisó que necesita con urgencia el
dinero para poder sostener la operación en 2009 y poder detallar un plan de más
largo plazo. Informó que además está negociando una línea de crédito adicional
de 6 mil millones de dólares y que usaría “sólo en caso de que las condiciones
de mercado se tornarán más persistentes”.
La alemana Porsche también registró una de las
bajas más importantes en el sector, al vender 46% menos sus automóviles
deportivos en Estados Unidos y Canadá en comparación con el mismo período del
año anterior.
Las firmas japonesas presentaron comportamientos similares en sus ventas. Honda
en aquel país cayó 31.6%, aunque precisó en su sitio web que en lo que va del
año la demanda de sus vehículos sólo se redujo en un 5.8% con respecto a 2007.
Toyota informó también hoy que las ventas durante noviembre se redujeron un
33.9% en suelo estadounidense, por lo que sólo desplazó 114 mil 84 unidades. En
el onceavo mes de 2007 la firma nipona había colocado 130 mil 301 unidades en
suelo estadounidense.
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