Según Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH-SIDA (Censida) hasta junio pasado el número de muertes causadas por la epidemia del Sida ascendió a más de cuatro mil en la últimas dos décadas.
Una de las características más alarmantes es que la mitad de las personas que vivieron con VIH adquirieron el virus antes de cumplir 25 años, desarrollaron la enfermedad y murieron aproximadamente a la edad de 35 años. Quienes formaron una familia dejaron a sus hijos, en el mejor de los casos, en manos de familiares.
De acuerdo con información emitida por UNICEF y ONUSIDA, los niños que han perdido a sus padres a causa del VIH, enfrentarán un futuro más difícil y corren mayor riesgo de desnutrición, enfermedades y abuso y explotación sexual.
"En estos tiempos difíciles, los recursos deben aumentar para garantizar que los afectados reciban los cuidados y el apoyo que necesitan -especialmente los niños. Financiación y apoyo para el cuidado de huérfanos y la protección, la prevención de madre a hijo y tratamiento pediátrico anti-retroviral son necesarias ahora más que nunca", asegura la Organización Visión Mundial México.
También informa que México carece de cifras exactas de niños que han quedado huérfanos por esta pandemia o viven con VIH o Sida. Las únicas cifras son un estudio del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/Sida (Censida), la Secretaría de Salud, la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) y UNICEF publicado en agosto de 2006, que coincidían en que había unos 16 mil 469 niños, niñas y adolescentes infectados y afectados por el VIH en el 2003.
Estas estimaciones están basadas a su vez en cifras de poblaciones en riesgo, como niños y niñas de la calle, en consejos tutelares y víctimas de explotación sexual comercial infantil, entre otros grupos.
Incluso, el informe realizado por la Secretaría de Salud y Censida reconocen que en México no se puede contabilizar cuantos niños y niñas tienen VIH por transmisión vertical, de madre a hijo, puesto que sólo un 6% de madres embarazadas tienen acceso a la prueba del VIH.
cgb