Está claro que para llegar al arte de novelar, primero se tiene que ser un gran lector, así lo manifestaron Guadalupe Nettel, Juan Gabriel Vásquez, Santiago Gamboa, Edmundo Paz Soldán y Arturo Fontaine, durante la cuarta mesa El arte de novelar, celebrada hoy en el Centro Cultural del México Contemporáneo.
A este debate, que se enmarca dentro del Homenaje Nacional, Carlos Fuentes 80 años, acudió el autor de Aura, quien estuvo acompañado por su esposa Silvia Lemus y por el director de Difusión de la Universidad Autónoma Metropolitana, David Toledo.
El poeta chileno Arturo Fontaine dedicó su ponencia a hablar de lo que le gusta y lo que no en el ámbito de la literatura. Dijo, por ejemplo, que la buena literatura refleja e interpreta su historia, pero que puede ir mucho más allá de lo que su tiempo permite.
Señaló que una buena novela, a diferencia de un best-seller, no es para matar el tiempo, sino que otorga tiempo, pues mientras nos entretiene adelgaza la sensibilidad y su principal virtud es la de la memoria.
"Estoy convencido de que una buena novela puede cambiar una vida, no de golpe, pero sí como la gota que logra traspasar la piedra", añadió.
Para el escritor colombiano Santiago Gamboa, narrar no es un arte, es el resultado de la narración lo que eventualmente puede ser artístico. Además subrayó que no basta la vocación para poder llevar a cabo el acto de la literatura, sino que se requiere de talento.
Esto último, dijo, es como una piedra que se encuentra dentro de una caja negra que llevamos dentro, algo que muy pocos tienen y que muchos desean, una especie de piedra preciosa que incluso muy pocos saben que la tienen. Sin embargo, aseguró que tampoco el talento es suficiente para crear obras literarias, pues sin la disciplina sería imposible.
A través de contar varias anécdotas de cómo se hizo un gran lector, el escritor boliviano Edmundo Paz Soldán dejó claro que la literatura no tiene por qué ser solemne y que es su caso, cuando era niño, le sirvió para legitimar su realidad.
Juan Gabriel Vásquez, escritor colombiano autor de novelas como Los informantes (Alfaguara, 2004), también destacó el acto de la lectura como un camino indispensable para llegar a novelar.
Citó como uno de sus relatos preferidos El coloquio de los perros, de Miguel de Cervantes, pues considera que cuando una mentira es capaz de llevarnos a buen puerto, ahí está el arte de narrar.
"Leemos para dejar nuestra conciencia en manos de alguien que la llevará a buenos lugares, leemos para hacer posible entrar en vidas que no nos han sido concedidas", indicó Juan Gabriel Vásquez.
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