Sólo Antonio Skármeta, María Novaro y Carlos Reygadas llegaron a la cita a la que estaban invitados Arturo Ripstein y Alfonso Cuarón; ni Carlos Fuentes asistió a la Cineteca Nacional para presenciar la mesa El arte de filmar, dentro del Homenaje Nacional por sus 80 años.
El escritor, guionista y director de cine chileno, Antonio Skármeta, reconoció que a pesar de que el guión es la bisagra entre literatura y cine, el director poco se apega al texto escrito, pues sólo le sirve como soporte de la historia que va a filmar.
Mientras en un mensaje videograbado Arturo Ripstein aseguró que el escritor es producto de su tiempo y que el tiempo es también producto del escritor; María Novaro enfatizó que ella nunca podría hablar de su trabajo como del arte de filmar, lo que hace acaso, es un oficio como el de sastre o las aventuras que encabeza un capitán de barco.
La directora de Lola dijo durante la mesa redonda celebrada anoche, que el oficio de hacer cine es un acto colectivo, una especie de travesía en la que se sale de un puerto y se intenta llegar a otro al cabo de una aventura.
"Me gusta más el oficio de filmar, no el arte; es como el oficio del sastre de alta costura que recorta y recorta pedazos de telas de todos los tamaños y al final sabe en qué lugar va cada una de esas piezas; el oficio del cine es igual: significa hacer una pedacería de cosas, complicar la historia en muchos pedacitos que luego tienen que unirse", señaló Novaro.
Dijo además que en el proceso de filmar sus películas ---en las que se adentra como pocos en esos mundos que quiere retratar---, hay siempre tres formas de escritura: hacer el guión, filmar y armar; en ese proceso se rige por dos partes: la Novaro técnica que no puede dejar de ver los tiempos y presupuestos y la Novaro que protege su intuición creadora.
Carlos Reygadas, por su parte, aseveró que cuando vio la película Nostalgia, de Andrei Tarkovsky, quiso ser cineasta porque se dio cuenta de que el cine era mucho más que contar historias. "El cine siempre fue una puerta de escape para cambiar mi vida, pues cuando ejercía la carrera que estudié me gustaba mi trabajo, pero no mi vida".
El director de Japón, reconoció que el director debe tener en sus manos el control total de la película, que los actores aportan presencia, unicidad y energía en la película, pero no son los que determinan la historia. "Mi método es simple. Imagino al personaje, aunque no lo describo demasiado, escribo la historia, observo a la gente, el lugar dónde voy a filmar y entonces comienzo a rodar".
Antonio Skármeta, autor de la cinta El cartero de Neruda, dijo que en su cercanía con el cine se ha dado cuenta de la importancia del guión, pero también constató su vida efímera. "Es el género más humilde, es aquél que se inmola por otro, un destino heroico por el cual habitualmente no se suelen recibir ni coronas ni laureles".
cvtp