Detienen en Argentina a la esposa y al contador de Mario Segovia como presuntos cómplices del acusado de haber provisto de más de ocho toneladas de efedrina a narcotraficantes mexicanos en los últimos dos años.
Durante los registros, realizados en la provincia de Santa Fe (norte), la policía se incautó de una decena de armas de fuego, 300 mil euros, 60 mil dólares, cuatro lujosos automóviles y otros tantos lingotes de oro, apuntaron las fuentes.
Mario Segovia, apresado en Buenos Aires junto a su hermano, será interrogado este lunes por el juez federal Federico Faggionato Márquez, quien mantiene a diez mexicanos detenidos en una investigación por tráfico ilegal de efedrina, que se vincula al cartel de Sinaloa.
"Es el mayor proveedor argentino de efedrina para los cárteles de la droga en México", dijo el ministro argentino de Justicia, Aníbal Fernández.
Señaló que Segovia fue apresado al cabo de dos años de pesquisas de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) en colaboración con la oficina antidrogas de la Policía Federal.
El servicio secreto argentino comenzó la investigación en 2006, cuando fueron detectadas dos pequeñas importaciones de sustancias muy tóxicas que en un primer momento se temió que fueran utilizadas como agentes para un ataque biológico.
Las importaciones de esas sustancias tóxicas estaban destinadas a Germán Benítez, pero luego se descubrió que se trataba de un recluso que cumple una condena por robo desde 2003 en el penal de Sierra Chica, a 480 kilómetros de Buenos Aires, explicó el ministro.
Fernández dijo que las investigaciones condujeron hacia Segovia, propietario de una mansión cerca de Rosario, la ciudad más poblada de Santa Fe, a 380 km al norte de la capital argentina.
Entre los detenidos a disposición del juez Faggionato Márquez está el mexicano Jesús Martínez Espinoza, acusado de ser el líder de una banda de traficantes de drogas sintéticas vinculada al cartel de Sinaloa.
A esa banda se atribuye el asesinato a balazos de los empresarios farmacéuticos argentinos Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina, cuyos cadáveres fueron hallados el 13 de agosto pasado en las afueras de Buenos Aires.
La investigación comenzó en julio último, cuando nueve mexicanos y un argentino fueron detenidos en una vivienda de la periferia de Buenos Aires en la que se había instalado un laboratorio clandestino de drogas sintéticas.
La efedrina es un producto de uso medicinal que también sirve para fabricar metanfetamina, entre otras drogas de diseño de alto nivel adictivo.
acs