El cardenal Norberto Rivera hizo un llamado a trabajar pos los derechos humanos, las leyes justas que defiendan la dignidad y favorezcan una sociedad más desarrollada, igualitaria y solidaria.
Criticó a los que hacen caridad, pero siguen explotando y apoyando situaciones contrarias a la justicia y a la libertad.
Durante la homilía de la misa que ofició en la Catedral Metropolitana, Rivera resaltó la necesidad de construir una sociedad libre, democrática, igualitaria y fraternal.
El también Arzobispo Primado de México resaltó la caridad que deben tener los fieles con sus semejantes.
"Lo que hacemos a los pobres, a los más pequeños, a los hambrientos, extranjeros, enfermos, encarcelados, a los que tienen frío... es lo que cuenta para poder entrar a la felicidad completa que tanto anhelamos", expresó.
Señaló que la parábola se refiere a las obras de caridad individual por los semejantes pero se debe retomar.
El cardenal resaltó que lo que cuenta es la actitud de amor o indiferencia hacia cualquier ser humano necesitado, "lo que se hace con uno de los más pequeños y necesitados, se hace con Dios".
El arzobispo citó un mensaje del Papa Juan Pablo II.
"A la luz de la palabra de Cristo, el sur pobre juzgará al opulento norte. Y los pueblos pobres y naciones pobres juzgarán a los que les arrebatan estos bienes, acumulando para ellos el monopolio imperialista del predominio económico y político a expensas de otros".
Los seguidores de Cristo deben descubrir la trascendencia divina contra los desequilibrios espirituales, la tentación de la superstición o los sustitutos de religiosidad que ofrece el "new age", dijo el cardenal.
En la misa, Rivera recordó a los mártires de la guerra cristera (1926-1929) e instruyó a los integrantes del Ministerio del Cantorado.
Al final de la liturgia, se pidió por aquellos que son víctimas de la debilidad humana, del odio y de la envidia; por los ausentes y encarcelados, por los débiles y oprimidos, los justos que sufren persecución.
fml