WASHINGTON.— Después de encandilar a los electores con la promesa de
cambio y la esperanza, al presidente electo Barack Obama no le ha
quedado más remedio que confrontar al pueblo con la cruda realidad. Con
la amenaza de una “espiral deflacionaria” pisándole los talones, Obama
administraba ayer las primeras gotas de un amargo proceso de ajuste y
recuperación que buscará la creación o el resguardo de 2.5 millones de
empleos para enero de 2011.
“De no actuar pronto y con contundencia, la mayoría de expertos
cree que podríamos perder millones de empleos más el próximo año”,
aseguró el presidente electo en su mensaje radial, el más pesimista y
el más ambicioso desde que resultó electo.
La intervención sabatina de Obama, distribuida además a través de la
página de Youtube, le ha permitido ofrecer la creación de casi 3
millones de empleos, una cifra que multiplica por dos la oferta que
realizó durante su campaña, sin dejar de advertir que “no habrá una
solución rápida para esta crisis” y que “es probable que las cosas
empeoren antes de que comiencen a mejorar”.
El presidente electo, que ya ha dicho que existe un consenso entre
demócratas y republicanos de “no preocuparse por el déficit del año que
viene o incluso del siguiente” y de “hacer lo que sea para conseguir
que la economía se mueva otra vez”, adelantó que el plan de
recuperación pasará necesariamente por “gastarnos dinero para
estimular” la economía.
El plan de Obama, que irá tomando forma en el curso de las próximas
semanas, es crear empleos en los próximos años para la reconstrucción
de puentes y carreteras, la modernización de las escuelas, el
desarrollo de fuentes alternativas de energía y de vehículos más
eficientes.
“Trabajaremos los detalles a lo largo de las próximas
semanas, consistirá en un esfuerzo de dos años de duración y a nivel
nacional para relanzar la creación de empleo en EU y establecer los
cimientos para una economía fuerte y próspera”, aseguró.
El mensaje de Obama coincidió con el adelanto del gabinete económico
que tendrá como principal responsable a Thimothy F. Geith- ner,
presidente de la Reserva Federal de Nueva York. Geithner llegará al
frente de un equipo de expertos que contarán con el apoyo de Larry
Summers, ex secretario del Tesoro de Bill Clinton, quien podría ser
nombrado asesor de Obama en la Casa Blanca.
La designación de Geithner, convencido de dotar de poderes
excepcionales a la Secretaría del Tesoro para rescatar al país de una
espiral deflacionaria, confirma la apuesta de Obama por un gobierno de
centro-derecha integrado por un equipo pragmático que necesitará
sabiduría e imaginación para evitar el colapso de las expectativas con
las que los demócratas llegan a la Casa Blanca.
“El plan que pondremos
en marcha debe ser lo suficientemente grande para responder a los retos
que afronta el país”, dijo Obama, cuyo plan será firmado poco después
de asumir la Presidencia.