La directora del Instituto Cervantes de España, Carmen Caffarel, destacó que esta institución lleva la obra de Carlos Fuentes "como literatura fundamental" a los lectores de habla hispana, que consultan las 78 sedes distribuidas en 22 países en el mundo.
La especialista tomó parte en la mesa de trabajo "El arte de informar II", presidida por el periodista Antonio Navalón en el Auditorio del Centro Cultural Tlatelolco de la UNAM, a la que fueron invitados también Alberto García Ferrer y Rossana Fuentes-Berain.
Caffarel, comunicadora y docente, apuntó que las 78 sedes del instituto, esparcidas a través de la Biblioteca Cervantes, tiene entre sus más importantes acervos la amplia obra del autor mexicano, homenajeado por sus 80 años de vida.
Dijo que ella entiende el arte de informar y lo pone en práctica desde esa institución, que tiene por meta difundir las más destacadas obras literarias escritas en español entre 450 millones de hispanoparlantes que existen, sin importar su nacionalidad, credo o condición social.
"No interesa que esos 450 millones de personas hablen español con acento mexicano, madrileño, peruano, argentino, chileno, paraguayo o el que sea. Lo importante es que tengan acceso a uno de los escritores contemporáneos más importantes, que conozcan su obra, la disfruten y se informen de ella".
Mencionó, sin embargo, que el arte de informar ha evolucionado en fechas recientes en los cinco continentes, debido a la irrupción de internet, la globalización y la tecnología moderna. "Nada es igual que hace una década, pues ahora esas técnicas abren nuevos y muy amplios horizontes".
Sin embargo, esos cambios han tenido también efectos negativos, porque la mayor parte de la información globalizada se ofrece en lengua inglesa. "Esa desproporción afecta a la información que se genera en español, pese a ser la segunda lengua más hablada en el mundo".
Dijo que, sin temor a equivocarse, el espacio que hoy ocupa la información ("y la desinformación, pero ese es tema de otro debate") en el contexto de la vida pública y privada, ha crecido en proporciones inimaginables en los últimos tiempos.
Centró entonces su actividad en la información cultural, y dejó ver su pensamiento en el sentido de que, en medio de esa vorágine informativa, el género o "fuente" cultural es el que más espacio ha perdido.
Lamentó el gran despliegue para los acontecimientos que se inscriban en temas de política, seguridad y espectáculos triviales.
"Eso motiva que los temas culturales sean soslayados para dar paso a polémicas legislativas, crímenes de la delincuencia organizada y escándalos como los que protagonizan "artistas" como la cantante pop Britney Spears. Otro factor que determina el déficit de cultura en los medios, es el económico", dijo.
Señaló que "los anunciantes no invierten en tiempos de radio o televisión, tampoco en espacios de prensa escrita, cuando la empresa les propone patrocinios para programas relacionados con actividades de teatro, música, ópera, pintura o cualquier otra disciplina artística-cultural, arguyendo falta de audiencias".
mzr