Seis viudas de Pasta de Conchos en San Juan de Sabinas decidieron no entrar este jueves a la mina como lo anunciaron, a tratar de reanudar el rescate de los restos de los 63 carboneros, que siguen sepultados en el tiro desde hace casi dos años.
Unas 80 personas, entre ellas media docena de viudas, familiares de los fallecidos, trabajadores de Cananea, afines al destituido líder nacional minero, Napoleón Gómez Urrutia, traspasó "la pluma" y entraron a las instalaciones del fundo, hasta la bocamina, pero no bajaron.
Decidieron esperar hasta el mes de enero, o hasta que se capacite a unos 40 trabajadores a quienes les pagarán 200 pesos diarios.
Mientras que el asesor jurídico de la empresa Industrial Minera México, S.A. (IMMSA), dueña del yacimiento de carbón colapsado, José María Urquizo, dijo que procedería a demandar penalmente a quienes invadieron la propiedad.
Urquizo acudió al fundo y, aunque la gente le ignoró, de todas maneras les aclaró que la compañía IMMSA se deslinda de cualquier responsabilidad en caso de que ocurra algún accidente, si se introducen en el socavón cuando, se ha advertido que hay peligro de más derrumbes.
Entre ellos destacaban Sergio Tolano, dirigente de la sección 65, de Cananea, Sonora, y Andrés Pérez Torres, líder de la sección 16 de Taxco, Guerrero.
Según algunas viudas, cuentan con tres millones de pesos de donaciones del sindicato minero, otras dijeron "no es tanto".
Pero admitieron que Gómez Urrutia, autoexiliado en Canadá, sobre quien pesan varias órdenes de aprehensión, las apoyará económicamente y también "La Otra Laboral", vinculada al movimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) del subcomandante Marcos, del estado de Chiapas.