Cerca de 60 personas defraudadas en dos agencias automotrices acudieron
a la Fiscalía en Coyoacán de la Procuraduría de Justicia del Distrito
Federal (PGJDF), para identificar a un ex vendedor comisionista que se
quedó con cerca de 12 millones de pesos.
Jaime Castillo Romero fue detenido en la colonia Gertrudis Sánchez,
en Gustavo A. Madero, luego que desde el pasado julio comenzó con su
ilícito negocio.
El individuo era vendedor de las agencias automotrices Copilco
Premium y Ola Polanco, donde comercializan vehículos Volkswagen y Seat.
Bajo el pretexto de que se les haría un descuento de 30% sobre el valor
real del coche, Jaime Castillo convenció a por lo menos 60 personas que
le depositaron el dinero en su cuenta bancaria personal.
El fiscal en Coyoacán, Iran Almeida, confirmó dicha detención y dijo
que este fin de semana fueron citadas las víctimas para que
identificaran a su defraudador.
El funcionario agregó que siguen las líneas de investigación hacia
empleados de dichas agencias, quienes podrían estar involucrados. Los
delitos se cometieron entre julio y octubre.
A Jaime Castillo lo describen como un tipo simpático, de buen trato
y que inspiraba confianza. Al menos una docena de personas escribió a
EL UNIVERSAL que el supuesto defraudador laboró hasta agosto pasado
para una de las tantas agencias de Volkswagen que existen en el
Distrito Federal.
Algunos de los entrevistados que fueron defraudados por Castillo
aceptaron contar su mala experiencia. Todos coincidían en un detalle:
nadie tenía consigo el auto que habían comprado en las agencias de
Copilco-Universidad, Polanco y O’Farrill en la colonia San Cosme. En
cada una de ellas laboró este individuo y “extrañamente fue despedido
de todas ellas en lugar de ser detenido”, observó Lorena Hernández, una
de las defraudadas.
Ella ya no tiene su auto. La última vez que lo vio fue en el
estacionamiento de la agencia Copilco, donde Castillo y un policía se
lo recibieron, pero no le dio comprobante alguno. Su Bora blanco no lo
ha visto desde julio de este año.
Narró que primero fue un martirio que se lo entregaran aun y cuando
lo pagó de contado. Castillo tardó tanto en entregárselo que el día que
le ofreció llevárselo, lo hizo sin las placas y tarjetas de circulación
que ya había también pagado, sin el geolocalizador y un sistema de
audio adicional que solicitó.
Casualmente le robaron el auto la segunda noche que lo tuvo. Ella
sospecha ahora que fue el propio Castillo quien envió a los tipos que
la asaltaron en las puertas de su casa. “Él tenía acceso, por obvias
razones, a los datos personales de clientes”, reflexionó. El auto lo
recuperó en una horas gracias a que trabaja para un funcionario del
Gobierno de la ciudad de México. Los ladrones golpearon el auto en la
huida y por eso lo llevó a la agencia.
“Fue mi más grande error, haber vuelto a confiar en este hombre”, relató frustrada frente a una tazas de café.