Los líderes de 19 potencias extranjeras, incluyendo Gran Bretaña, Francia, Alemania, Rusia y China, sostendrán el viernes en Washington una cumbre económica de emergencia con el presidente Bush como anfitrión. Aunque fue invitado, Obama ha decidido quedarse en Chicago y no se reunirá con ninguno de los líderes por separado.
Al presentarse tan pronto después de las elecciones, la cumbre se ha convertido en un momento incómodo para el presidente electo y en una prueba inicial a su manejo de la diplomacia internacional.
Varios asesores de Obama, en entrevistas separadas, utilizaron la palabra “incómoda” para describir la situación. Pero Robert Gibbs, alto asesor de Obama, indicó que “aunque algunos podrían decir que es incómodo que no esté ahí, sería mucho más problemático asistir. Creemos firmemente que sólo hay un presidente a la vez”.
La situación ha generado ya malos entendidos. Un funcionario del Krémlin dijo a reporteros en Moscú que el presidente ruso, Dmitri A. Medvedev, probablemente se reuniría con Obama en Estados Unidos el fin de semana, pese a que el equipo de Obama lo ha descartado.
Colaboradores consideran que los encuentros personales con mandatarios extranjeros entrañan en este momento graves riesgos. Obama no ha designado siquiera al secretario de Estado, al del Tesoro o al asesor de seguridad nacional.
En su lugar, el equipo de Obama se esfuerza por organizar encuentros de los líderes con representantes del presidente electo y por hacer énfasis en que Bush sigue siendo el líder de la nación hasta el 20 de enero. “No es apropiado que dos personas se presenten a esta reunión”, señaló John D. Podesta, copresidente del equipo de transición.
Veteranos de la política exterior dijeron que Obama intenta jugar a lo seguro y evitar ser obligado a adoptar posiciones en asuntos en los que aún no tiene autoridad para decidir y mucho menos asumir los problemas y decisiones de Bush.
“Entiendo que no quiera acudir a la reunión”, indicó el representante Howard L. Berman, demócrata por California y presidente del comité de asuntos exteriores de la cámara baja. “¿Qué tal si la administración hace una sugerencia con la que no concuerda? ¿Es su silencio aceptación? Creo que está tomando la decisión adecuada”.
Obama convocó a emprender “un esfuerzo global coordinado con nuestros socios” durante un acto de campaña en Miami en septiembre. Pero algunos asesores dijeron que la fecha de la reunión de esta semana no fue su decisión y que ojalá existiera una forma elegante de suspenderla o al menos posponerla.
(Con información de The New York Times; traducción: Gregorio Narváez)
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