Poco a poco la llamada Zona Cero ha comenzado a tener actividad. Trabajadores arriban a las oficinas y miran con asombro y comentan entre ellos que parece que aquí no cayó un avión el martes 4 de noviembre donde murieron 15 personas.
Sólo la presencia de los medios de comunicación y trabajadores, y el edificio de Monte Pelvoux 111 con los vidrios rotos muestra signos de que en esta zona ocurrió una tragedia.
Sin embargo, en el aire se siente la incertidumbre. "Vale más el hambre que el miedo", comentó una comerciante que se instala al pie del puente de la ciclopista en la calle de Ferrocarril de Cuernavaca.
El congestionamiento vial que normalmente se formaba en la calle de Pedregal rumbo a Periférico todavía no se registra, aunque ya empiezan a circular automóviles.
Pero los autos no están estacionados en dicho cruce, donde antes del avionazo, era imposible encontrar un lugar para dejar el coche.
El pavimento está todavía mojado lo cual es una muestra de los trabajos de limpieza que se realizaron desde el lunes a partir de las 17:00 horas hasta este martes poco antes de las 08:00 de la mañana.
En cuanto a la rehabilitación de la zona se observan trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza reparando el cableado así como empleados de Teléfonos.
Se pintaron las banquetas y se sembraron 22 árboles ya que los anteriores se quemaron debido a la explosión del jet.
En el lugar hay personal de la delegación Miguel Hidalgo realizando guardia.
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