Una semana después de que los republicanos fueron arrasados en la elección presidencial, empieza la lucha en torno de quiénes serán los nuevos líderes del partido. Los republicanos debaten cómo posicionarse ideológicamente y enfrentar agresivamente al presidente electo Barack Obama.
La competencia por llenar el vacío dejado por la derrota del senador John McCain -y por la impopularidad del presidente Bush mientras se prepara a dejar el puesto- se pondrá totalmente de manifiesto en la reunión de la Asociación de Gobernadores Republicanos que inicia el miércoles en Miami.
El encuentro servirá de vitrina para una serie de gobernadores que intentan colocarse como líderes o futuros candidatos presidenciales, entre ellos Sarah Palin de Alaska, Tim Pawlenty de Minnesota, Charlie Crist de Florida, Bobby Jindal de Louisiana, Haley Barbour de Mississippi y Mark Sanford de Carolina del Sur.
Al mismo tiempo, republicanos que representan las diversas opiniones dentro del partido se preparan para luchar por la presidencia del Comité Nacional Republicano, una posición prominente cuando el partido está fuera de la Casa Blanca. El actual presidente, Mike Duncan, ha señalado que quiere quedarse más allá de la fecha en que expira su periodo en enero, pero enfrenta retos por parte de líderes de Florida, Mississippi y Carolina del Sur, entre otros.
Duncan fue colocado por Bush, y la lucha por su puesto refleja el esfuerzo que están haciendo muchos dirigentes del partido para borrar cualquier resto del legado de Bush.
Las pugnas se presentan en los momentos en que el partido se prepara para una amplia batalla ideológica, centrada en particular en cuánto enfatizar asuntos sociales como la oposición al derecho al aborto y a los derechos de los homosexuales. Dirigentes señalan que el enfoque en estos temas ha limitado el atractivo del partido con electores moderados e independientes más interesados en empleo, servicios de salud, educación y otros asuntos que afectan sus vidas en forma más concreta.
“No podemos obsesionarnos por asuntos que no son los asuntos que le importan a los ciudadanos estadounidenses”, indicó Jim Greer, presidente del partido en Florida y probable candidato al liderazgo nacional.
Por todo el país, republicanos describen este periodo como uno de los más duros de la historia reciente, que se refleja en el tamaño de la derrota del martes pasado, pero también en las recriminaciones que se han adueñado del organismo en un momento en que busca sacar lecciones de la pérdida y de la presidencia de Bush.
No se trata del primer partido que queda debilitado y dividido después de una campaña perdedora. Pero el tamaño de las dificultades parece especialmente grande debido a que la era de Bush parece estar llegando a su fin y no existe ningún líder evidente para ocupar su lugar.
(Con información de The New York Times; traducción: Gregorio Narváez)
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