El presidente electo Barack Obama aceptó las felicitaciones de nueve presidentes y primeros ministros el jueves, devolviendo llamadas telefónicas de líderes mundiales que le llamaron después de su victoria presidencial.
La vocera de Obama, Stephanie Cutter, dijo que el presidente electo habló con el mandatario mexicano Felipe Calderón, el primer ministro australiano Kevin Rudd, el primer ministro canadiense Stephen Harper, el presidente francés Nicolas Sarkozy, la canciller alemana Angela Merkel, el primer ministro israelí Ehud Olmert, el primer ministro japonés Taro Aso, el presidente surcoreano Lee Myung-bak y el primer ministro británico Gordon Brown.
La oficina de Calderón dijo que Obama se comprometió a continuar con el respaldo estadounidense a la lucha de México contra el crimen organizado y el tráfico de drogas. Una declaración difundida por la presidencia mexicana indicó que Obama le dijo a Calderón que estaba "consciente de la dificultad de la batalla" y ofreció el "decisivo" respaldo de Estados Unidos.
El Congreso aprobó un paquete de asistencia de 400 millones de dólares en la lucha antidrogas para México en junio, pero aún no ha entregado el dinero.
El gobierno israelí dijo que Olmert y Obama "coincidieron en la necesidad de seguir avanzando hacia la paz, salvaguardando la seguridad de Israel". Los palestinos e Israel retomaron las conversaciones de paz hace casi un año en una conferencia auspiciada por Estados Unidos y fijaron el plazo de un año para llegar a un acuerdo definitivo. Pero no se ha informado de progresos y la secretaria estadounidense de Estado, Condoleezza Rice, admitió que la meta no será alcanzada.
Por su parte, el presidente iraní Mahmud Ahmadinejad felicitó a Obama por medio de una misiva, la primera vez que un líder iraní envía esos deseos a un presidente electo estadounidense desde la Revolución Islámica de 1979. El líder iraní también dijo que espera que Obama "usará la oportunidad de servir al pueblo (estadounidense) y dejar un buen nombre para la historia" durante su período en el puesto.
La oficina de Harper informó que hablaron sobre una cumbre internacional en Washington el 15 de noviembre y sobre su importancia para aboradr la crisis financiera mundial. Obama no tiene planes para participar en la reunión.
La oficina del primer ministro canadiense dijo que los líderes enfatizaron el hecho de que no podía haber amigos y aliados más cercanos que Estados Unidos y Canadá, y se comprometieron a mantener y construir aún más la relación.
La presidencia francesa dijo que ambos líderes hablaron por 30 minutos y Sarkozy calificó la conversación como "extremadamente cálida", al tiempo que felicitó a Obama por la "brillante" victoria electoral.
El comunicado señaló que trataron asuntos internacionales, en particular la crisis financiera, y acordaron reunirse en "un futuro cercano".
Asimismo, la oficina del primer ministro británico dijo que él y Obama hablaron sobre varios asuntos, inclusive sobre la reforma del sistema financiero mundial.
La agencia británica Press Association dijo que ambos tuvieron una conversación de 10 minutos "muy amigable y positiva", sobre asuntos que incluyeron la economía mundial, la situación en Irak y Afganistán, y el proceso de paz de Medio Oriente.
Cuando llevó su campaña electoral a la comunidad cubana de la Florida, el presidente electo Barack Obama prometió que de ser elegido derogaría de inmediato las restricciones de su predecesor George W. Bush sobre los viajes y el envío de remesas a la isla.
Los especialistas en la cuestión de Cuba creen firmemente que el nuevo mandatario, cuando juramente el cargo el 20 de enero, cumplirá sus promesas, aunque seguramente no pondrá fin de inmediato al embargo decretado hace cuatro décadas y que limita en gran manera el comercio y el turismo con esa isla caribeña.
Mucho de ello dependera de si Cuba responde positivamente al gobierno de Obama mediante gestos como la liberación de presos políticos, una mejoría en su respeto a los derechos humanos o pasos hacia una economía de libre mercado, consideró el profesor de ciencias políticas Darío Moreno, que enseña en la Universidad Internacional de la Florida.
El presidente Bush adoptó una línea dura con Cuba y en el 2004 impuso nuevas restricciones a los desplazamientos y envío de remesas a la isla, con la esperanza de minar el gobierno de Fidel Castro al privarle de dos importantes fuentes de dólares.
Los cubanos en Estados Unidos solamente pueden visitar la isla una vez cada tres años y sólo pueden enviar remesas de hasta 300 dólares por hogar a sus familiares más cercanos. Con anterioridad, los cubano-estadounidenses podían visitar la isla una vez al año y enviar hasta 3 mil dólares. La Casa Blanca endureció además las restricciones de viajes con fines de estudios y de los grupos religiosos, además de reforzar la supervisión y vigilancia de los turistas y empresarios que violen el embargo.
Obama dijo que está dispuesto al diálogo con el presidente Raúl Castro, que reemplazó a su hermano Fidel en el poder hace dos años.
Además indicó que está dispuesto a ver con buenos ojos las iniciativas diplomáticas si se presenta la oportunidad de hacer avanzar los intereses estadounidenses y la causa de la libertad de los cubanos, y que su gobierno aumentará la ayuda económica a la región y colaborará con otros países en la represión del narcotráfico y en la creación de fuentes alternas de energía.
Algunos grupos de exiliados creen con optimismo que el enfoque regional de Obama por la vía diplomática rendirá frutos.