La Unión Europea (UE) busca zanjar sus diferencias para llegar con una posición común ante la cumbre mundial sobre la crisis financiera que se llevará a cabo el 15 de noviembre en Washington, Estados Unidos.
Los líderes de los 27 países de la UE analizaran mañana viernes en un Consejo extraordinario un documento elaborado por la presidencia francesa de turno, que recoge los puntos considerados esenciales para una reforma financiera global.
"Se puede resumir en la necesidad de no efecuar un repliegue proteccionista y, al mismo tiempo, hacer funcionar las reglas del mercado en el marco de una regulación apropiada sin dejar actores, productos ni territorios fuera de regulación en el área financiera", explicó la ministra de Economía de Francia, Christine Lagarde.
Enmendada ya en dos ocasiones, la propuesta del presidente francés Nicolas Sarkozy deberá llegar a la reunión del viernes en una versión aún más reducida.
La controversia radica en que por un lado los 27 están de acuerdo sobre la necesidad de reformar el sistema financiero mundial y pretenden que la UE esté unida en la cumbre de Washington para defender su propuesta.
Por otra parte, algunos países consideran que el momento no es adecuado para una reforma tan profunda como la que plantea Sarkozy.
El documento de la presidencia de la UE, debatido el martes por los ministros europeos de Economía, fue acogido con reservas por Reino Unido y Suecia, que consideraron la propuesta demasiado detallada y con un exceso de regulación.
La reunión de mañana viernes también será una nueva oportunidad para el presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, para insistir en participar en la reunión de Washington.
A pesar de ser la octava economía mundial, España se quedaría fuera del encuentro porque no hace parte del Grupo de los 20 (G-20), convocado a la cita.
El G-20 está compuesto por los países del Grupo de los Ocho (G-8) (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Rusia y Reino Unido), algunos de la UE y naciones emergentes como Brasil, China, India, México y Sudáfrica.
Sarkozy llegó a considerar la posibilidad de conceder a Rodríguez Zapatero el lugar que cabe a la presidencia europea, ya que su país, como miembro del G-8, tiene su lugar asegurado.
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