El presidente electo Barack Obama ha iniciado un esfuerzo para atemperar lo que sus asesores temen sean unas expectativas demasiado altas de sus partidarios, y recordará a los estadounidenses regularmente durante la transición que los retos del país son muy grandes y tomará tiempo atenderlos.
Asesores de Obama dijeron estar sorprendidos, aunque satisfechos, por el júbilo que despertó la victoria de Obama en gran parte de Estados Unidos y el extranjero. Pero aunque la energía de sus partidarios podría ser un tremendo activo político para impulsar la agenda de Obama luego de tomar posesión en enero, sus asesores dijeron que buscaban atenuar las esperanzas de que podrá resolver los problemas del país o revertir completamente las políticas de la administración Bush fácil y rápidamente, especialmente ante la perspectiva de una recesión profunda y duradera.
“Hemos hablado de esto”, señaló Robert Gibbs, uno de los principales asesores de Obama. “Es importante que todos entiendan que esto no va a pasar de la noche a la mañana. Tiene que haber una expectativa realista de qué puede suceder y qué tan rápido”.
Joel Benenson, jefe de encuestas de la campaña de Obama, dijo que pensaba que la gente está consciente de los problemas que enfrenta el presidente electo y que lo enjuiciaría en ese contexto.
“Creo que no lo ven como un trabajador milagroso que en dos meses va a resolver una crisis económica”, indicó. “Se trata de ser franco con la gente sobre lo que vamos a lograr y qué tan rápido sucederá”.
Obama tocará ese tema en la conferencia de prensa que se espera ofrezca en los próximos días, y en la mayoría de sus presentaciones públicas a partir de ahora, señalaron asesores.
Agregaron que el tono de su discurso de aceptación la noche del martes reflejó que está consciente de estas circunstancias. Obama advirtió que cumplir sus promesas podría llevarle todo su mandato.
La crisis económica seguramente complicará los objetivos más ambiciosos de Obama a nivel nacional, desde ampliar la cobertura de salud hasta recortar los impuestos para la mayoría de los estadounidenses. Su llamado a un cambio de tono en Washington exigiría un cambio drástico de la historia. Incluso con amplias mayorías demócratas en el Senado y la Cámara de Representantes, la aprobación de proyectos de ley importantes podría de todos modos tardar tiempo y requerir de concesiones por parte de Obama.
Gibbs señaló que uno de los principales retos de Obama era atenuar un poco las expectativas sin hacer que nadie piense que se está alejando de sus promesas de campaña.
“La otra cara de la moneda en esto -y quiero asegurarme de que también está claro- es que también creemos que es primordial empezar a hacer todo lo que dijimos que haríamos en la campaña”, explicó Gibbs. “Sabemos que las expectativas son altas, pero la desilusión si no tratáramos de hacer las cosas que dijimos que haríamos sería mucho, mucho más grande que cualquier otra cosa. La gente acudió a las urnas y eligió a Barack Obama porque creyó no sólo que él podría hacer lo que dijo, sino que intentaría hacer lo que dijo”.
(Con información del New York Times; traducción: Gregorio Narváez)
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