La detención de uno de los capos del cártel Arellano Félix, otro presunto integrante de esa banda y dos jóvenes mujeres sorprendió en Tijuana debido a que el Ejército ejecutó las acciones en total sigilo, mientras la Policía Federal realizaba otros "golpes" con resultados que no se han informado.
Elementos de la II Zona Militar dieron a conocer las capturas por separado de Eduardo Arellano Félix (a) Ismael Bracamontes, su hija "Alicia Bracamontes"; Luis Ramírez Vásquez (a) el "Güero Camarón" y una joven identificada como Estefany Benítez, pero se mantuvo total hermetismo sobre las acciones de los agentes federales.
A la hora en que militares detenían "bajo fuego" a Arellano Félix, identificado como actual cabecilla de la organización criminal junto con su hermana Enedina, agentes federales "reventaban" una casa de seguridad ubicada en el fraccionamiento Misiones del Pedregal, donde se registró una balacera.
Las huellas de las balas de alto poder se observaron en la fachada de la residencia de tres niveles, y en el interior, los destrozos de las balas y vestigios de gas lacrimógeno quedaron como muestra de la confrontación.
Sin embargo, no había huellas de que alguien hubiera resultado herido, salvo el cadáver de una pequeña urraca que posiblemente murió decapitada por una bala.
Una fuente policíaca informó que ahí se había detenido a Ismael Bracamontes.
En la vivienda se apreciaron numerosos periódicos con noticias relacionadas con el combate al crimen organizado y la participación del ejército.
Un gimnasio en el último piso, cientos de discos compactos y películas en DVD, así como una colección de libros entre los que destacaban dos tomos relacionados a la vida de "El Che" Guevara, un diccionario de especialidades farmacéuticas y varias Biblias, además de revistas de pornografía, quedaron a la vista.
La casa, con unas diez recámaras, mostraba juguetes infantiles, pero el lujo de la mayoría de los aposentos contrastó con una habitación que no contaba con alfombra y sí era ocupada por dos camas tamaño individual.
Ubicada en el tercer piso, con entrada por una escalera que conducía directo desde la cochera, la recámara apenas dejaba espacio para un mueble donde había una televisión, un aparato reproductor de DVD y un pequeño altar dedicado a San Martín Caballero y la Virgen de Guadalupe.
A un lado del mueble, una caja con una madera y una cinta adhesiva gris hizo sospechar que era utilizada para maniatar.
En otros puntos de la ciudad se desarrollaron por lo menos dos acciones policíacas adicionales, pero las autoridades se mantuvieron herméticas.
vrs