Es la capacidad física hecha arte. Un cuerpo tiene hasta 8 extremidades que ondulan, luchan y se liberan hasta dejar al descubierto a dos bailarines...
Otros cuatro se arremolina y suben. Luego, tendidos, reposan.
Eso es "Pilobolus", una compañía coreográfica estadounidense que usa sólo los cuerpos de los bailarines como esculturas vivas armoniosas, y que anoche se presentó en el auditorio estatal como parte de las actividades del Festival Internacional Cervantino (FIC).
En los pastizales y con el cobijo de la luz del sol crece "Pilobolus", un hongo del cual la compañía retoma el nombre.
Formada en 1971, con la dirección de tres directores Robby Barnet, Michael Tracy y Jonathan Wolken, una veintena de verdaderos acróbatas artísticos montaron un espectáculo de cuatro tiempos donde el ritmo lo marcan las percusiones.
La primera coreografía, "Tsu ku tsu" (2000) se realizó en colaboración con el maestro del tambor japonés llamado "taiko", Leonard Eto.
Es aquí en este primer tiempo donde los bailarines demuestran su capacidad física y con cuerpos atléticos que resaltan sus músculos en cada movimiento.
Sus extremidades se tensan al máximo para soportar el peso de hasta dos de sus compañeros que pronto se amoldan, y como si fueran piezas de ensamble forman una figura parecida a una escalera que armoniosamente se desprende para transformarse en una sola masa que camina con 4 piernas.
En algunos momentos sólo una mano o un pie es el soporte de esa masa humana amorfa.
Cualquier parte del cuerpo es un buen soporte, ya sea un pie o una mano. Sus cuerpos apenas están cubiertos con telas de colores. Y es por ello que resaltan sus músculos en cada movimiento y en cada brinco.
"Bom... bom... bom...", retumba en el auditorio y los seis acróbatas se unen.
"Pilobolus" se presentará hoy viernes y mañana a las 20:00 horas en el auditorio estatal.
mzr