La ex candidata presidencial colombiana Ingrid Betancourt se pronunció hoy aquí por un mundo sin guerras en que prevalezca la valentía del corazón, en el marco de los actos previos a la entrega de los Premios Príncipe de Asturias.
En el salón de té del Teatro Campoamor, en el centro histórico de la capital asturiana, Betancourt tuvo una plática con niños y niñas españoles, con quienes habló de temas como la violencia, el diálogo, el amor, el perdón y las guerras.
Luego de pasar seis años, cuatro meses y nueve días secuestrada por las rebeldes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), la ex candidata, quien tiene la doble nacionalidad franco-colombiana, fue rescatada el 2 de julio pasado.
Posteriormente, Betancourt fue galardonada con el Premio Príncipe de Asturias de la Concordia, el cual recibirá el 24 de octubre en la capital asturiana de manos del príncipe Felipe de Borbón.
Este miércoles, la colombiana habló durante más de una hora con un grupo de niños y niñas en el encuentro titulado "¿Cómo construir un mundo mejor".
"¿Alguno de ustedes ha sentido que es difícil aceptar cuando uno se equivoca, que es difícil pedir perdón, y que incluso es difícil reconciliarse con algún hermano con el que se ha peleado, a pesar de tener la razón?", preguntó.
Algunos de los niños respondieron que sí, que es difícil, pero que es mejor pedir disculpas y no prolongar una pelea.
"Es importante que prevalezca la valentía del corazón, la valentía de los buenos sentimientos, y es importante hacer todo lo que sea necesario para que en el mundo haya amor", señaló la ex política.
Dijo a los menores que la familia de cada uno es como la familia del mundo. "En el mundo hay peleas, hay conflictos", sostuvo, aunque luego, en medio del diálogo, subrayó la importancia de saber perdonar.
"Muchas veces ni siquiera se hace el esfuerzo de prestar atención a los otros y es necesario saber cómo podemos hacer para escucharnos los unos a los otros", recalcó.
Algunos de los niños comentaron. Una niña, de unos ocho años, señaló que cuando siente que sus padres no le hacen caso, se los lleva a otra habitación para orillarlos, de alguna manera, a prestarle atención.
"Yo aprovecho cuando mi madre se distrae de las tareas cotidianas", señaló un chico de unos 10 años, mientras que un pequeño admitió que no le queda más que tener paciencia.
Betancourt acotó: "Lo que están describiendo son justamente tácticas de negociación".
"Los adultos muchas veces tomamos decisiones no correctas; desgraciadamente el dinero muchas veces se usa para pelear", sostuvo.
Expresó que "si pudiéramos encontrar una solución para evitar los conflictos y no tuviera que gastarse tanto dinero en armas, misiles, fusiles, bombas, nos ahorraríamos esa plata y pudiéramos resolver el hambre de millones de personas".
jigh