El cantautor español Joan Manuel Serrat cautivó anoche con su poesía a unas 10 mil personas que fueron contagiadas por su alegría, en un concierto en el Auditorio Nacional de la Ciudad de México.
Durante 2 horas y 20 minutos, el catalán hizo un repaso a su obra y logró una gran comunión con los asistentes, la mayoría personas de unos 40 años, pero también muchos jóvenes y hasta niños.
Vestido con un pantalón vaquero azul y una camisa negra de manga larga, Serrat rompió el hielo de la fría noche mexicana con "Cantares" , la canción que hace más de tres décadas tomó forma por un poema de Antonio Machado.
A partir de ahí interpretó 24 piezas, que intercaló con anécdotas íntimas, poemas y proverbios. "La bella y el metro" , "Algo personal" , "Esos locos bajitos" y "Hoy puede ser un gran día" fueron algunas de las mejor recibidas en la primera mitad de la velada.
Serrat mostró una alegría similar a la de hace un año cuando actuó en México en compañía de Joaquín Sabina y esta vez mantuvo animados a los presentes no sólo con sus joyas musicales sino también con sus reflexiones.
Después de cinco canciones invitó al auditorio a abandonar sus obligaciones y convertirse en artistas, una profesión que le permite a uno trabajar en lo que más le gusta.
La mitad del concierto estuvo marcada con una intervención para elogiar a su pianista, Ricard Miralles, con quien compartió el concierto y a quien le dedicó el poema "Te quiero" del uruguayo Mario Benedetti, uno de los preferidos de Serrat.
A cada rato, el catalán adoptó poses serias para hablar de supuestos proverbios chinos y en uno de ellos hizo reír a la gente con la frase "Vive cada día como si fuera el último de tu vida... y un día acertarás" .
"Lucía" , "Mediterráneo" y "Aquellas pequeñas cosas" fueron de lo mejor en la segunda parte de la presentación, en la que incluyó "Si hagués nascut dona (Mo)" , un tema en catalán que es la recreación de una historia sobre si hubiera nacido mujer y se llamara Joana.
Dijo que se la dedicaba a todas las mujeres y cantó partes de la canción en español, lo que aumentó la complicidad con los asistentes.
Después de "Para la Libertad" , el reloj marcó las dos horas exactas de concierto, se encendieron las luces y parecía el final, pero el cantante se dejó querer y entonó "Bienaventurados" , deleitó con el bello texto "Itaca" , de Konstantino Kavafis, continuó con "Fiesta" y terminó con "Penélope" , acompañado por un coro gigante de personas.
Quedaba una salida más y Serrat la aprovechó para hacer gala de su gusto refinado; tomó la guitarra y entonó el poema de Benedetti "Una mujer desnuda y en lo oscuro" , incluido en el disco "El sur también existe" , con el que calmó el apetito de buenos versos del público.
El concierto forma parte de la gira "Serrat 100 por 100" , por España y América, diseñada con presentaciones en sitios donde sea posible mantener intimidad con los asistentes, lo que esta vez se cumplió de manera admirable.
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